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jueves, 29 de noviembre de 2012

Arquitectura románica en Italia (Primera Parte)



La arquitectura románica italiana cubre un período de producción más amplio que en otros países europeos: desde los precoces ejemplos de los últimos decenios del siglo XI hasta, en algunas regiones, todo el siglo XIII.

Como en todo lo románico, muchos elementos arquitectónicos son usados no solo funcionalmente sino también simbólicamente. Sin embargo, también hay elementos propios que se derivan de la situación geográfica y circunnstancial de Italia: el hecho de que Sicilia estuviera en manos de los musulmanes y que buena parte del sur de Italia fuera parte de Bizancio implica una serie de influencias que son propias de Italia. 

Otro elemento propio es la reutilización y uso de los templos paleocristianos o basílicas de la antigüedad adaptándolos a los modos de la arquitectura románica. De allí la mayoría de las iglesias de una sola nave con el esquema básico de los monumentos funerarios utilizados por los primeros cristianos. 

El panorama artístico es muy variado con románicos regionales de características propias. Gran variedad se da también por los materiales usados que dependían mucho de la disponibilidad local, ya que las importaciones resultaban muy costosas. En Lombardía el material más usado fue el ladrillo por la naturaleza arcillosa del terreno, mientras que en Como había una buena disponibilidad de piedras. En la Toscana no son raros los edificios de mármol blanco de Carrara con injertos de mármol serpentino verde, en Apulia se usa la clara toba caliza. Desde Roma hacia el sur el románico tiende a desaparecer dejando sitios a influencias bizantinas o árabes.

Las principales zonas de desarrollo de arquitectura románica son: 

  • La zona lombarda y emiliana, que influyó a buena parte del norte de Italia desde el Véneto hasta Liguria
  • Venecia con características peculiares influidas por el arte bizantino
  • La zona de influencia pisana: Toscana septentrional hasta Pistoia y Cerdeña
  • El románico florentino 
  • Las Marcas, Umbría y el Alto Lazio con influjos de otras corrientes
  • Roma
  • La zona campana
  • La zona de Apulia
  • Sicilia y Calabria

La Lombardía, más amplia que en nuestros días, comprendía Emilia y otras zonas vecinas. Fue la primera región que recibió las novedades artísticas de más allá de los Alpes, gracias al movimiento de artistas lombardos en Alemania y de los mismos alemanes que llegaban a la zona.




Estas influencias fueron reelaboradas siguiendo esquemas italianos, como los de la Abadía de Pomposa, con un campanario iniciado en 1063. En dicha abadía se puede observar una original decoración en dos colores por el uso de ladrillos blancos y rojos, y por primera vez en Italia, la fachada aparece decorada con esculturas (en realidad se trata de bajorrelieves esculpidos). El campanario está aislado con relación al cuerpo de la iglesia, decorado con bandas verticales (las llamadas bandas lombardas) y lesenas (arquillos) que dan la impresión de movimiento de los muros, perforado por la apertura de ventanas con arcos cada vez más amplios.

Imponente es el precoz ejemplo de la Basílica de San Abundio en Como, con cinco naves cubiertas con vigas de madera, con un doble campanario al estilo de los Werkwerk alemanes y una decoración del muro exterior con arcos ciegos y lesenas, además de un notable corredor escultórico.

Entre finales del siglo X y comienzos del XII, en estilo románico madruro se reconstruyó la Basílica de San Ambrosio en Milán, dotándola de bóveda de arista y un diseño racional, con una perfecta entre el diseño de planta y los alzados. 

Otros desarrollos han quedado testimoniados por la Basílica de San Miguel en Pavía, con la fachada constituida por un único y gran perfil pentagonal a doble vertiente, dividido en tres partes mediante contrafuertes verticales, en la parte alta decorada por dos galerías simétricas de arcos sobre columnas, que siguen el perfil de la cubierta. El modelo de esta iglesia se tomó de las iglesias de Pavía como San Teodoro o San Pietro in Ciel d'Oro y fue desarrollado en la Catedral de Parma y en la Catedral de Piacenza.

La Catedral de Módena es uno de los testimonios más coherentes de toda la arquitectura románica. Fundada en el año 1099 y obra del arquitecto lombardo Lanfranco, fue construida en pocas decenas de años y no presenta influjos góticos significativos. Con tres naves privadas de crucero y tres ábsides estaba cubierta por cerchas de madera, que fueron sustituidas por bóvedas de arista en el siglo XV. La fachada con pendientes refleja la forma interna de las naves y está dividida en tres por dos poderosas pilastras, mientras el centro está dominado por un pórtico avanzado de dos pisos que se sostienen en columnas sobre leones. La serie continua de galerías a la altura del matroneo, encerradas por arcadas ciegas que rodean la catedral, crean un efecto de claroscuro, muy copiado en construcciones posteriores. 

En el Piamonte las influencias lombardas se sumaron a las del románico francés, provenzal en la Sacra di San Michele o en la Colegiata de San Orso en Aosta. En la Liguria el lenguaje estilístico fue filtrado y mezclado con influencias pisanas y bizantinas, como en la Catedral de Ventimiglia o en las iglesias genovesas de Santa María delle Vigne y San Juan de Pré.





En Venecia, la obra maestra arquitectónica de este período fue la construcción de la Basílica de San Marcos. Fue iniciada por Doménico Contarini en 1063 sobre un palacio preexistente, funcionaba como capilla palatina del Palacio Ducal. La construcción de la basílica no concluyó hasta el siglo XIV, pero el estilo se mantuvo unitario y coherente ante los diversos influjos artísticos que pudo sufrir durante los siglos.

La basílica es una conjunción única entre arte bizantino y occidental. La planta es de cruz griega con cinco cúpulas distribuidas en el centro y a lo largo de los ejes de la cruz, rodeadas de grandes arcos. Las naves, tres por brazo, están divididas por columnatas que confluyen hacia los pilares que confluyen hacia los pilares que sostienen las cúpulas, las cuales se realizaron ariculados con cuatro pilares y una cúpula más pequeña.

El exterior fue decorado tras la toma de Constantinopla en 1204, con placas de mármol, columnas polícromas y estatuas robadas de la capital bizantina. Durante el mismo período se realizaron las cúpulas y se diseñó la plaza porticada de San Marcos. El interior está realizado por mosaicos que fueron realizados entre el inicio del siglo IX hasta el XIII.

El románico pisano se desarrolló en Pisa, entre los siglos XI y XIII, incluyendo las zonas de Córcega y Cerdeña y a una zona de la Toscana septentrional, desde Lucca hasta Pissoia. El carácter marítimo de la potencia pisana y la peculiaridad de los elementos propios de su estilo, permiten que la difusión del románico pisano se extendiese más allá del área de influencia política de la ciudad.





La primera realización fue la Catedral de Pisa, iniciada en 1063. Como en Venecia, la arquitectura pisana recibió influencias de Constantinopla y de Bizancio en general. Elementos de posible influjo bizantino son los matroneos (balcón o logia en el interior de un edificio, se los encuentra generalmente en las iglesias) y la cúpula elíptica con coronamiento de bulbo. Los elementos orientales fueron según el gusto local, llegando a formas artísticas de notable originalidad. 

Elementos típicos del románico pisano son el uso de las galerías de columnas, inspiradas en la arquitectura lombarda, multiplicada hasta cubrir enteras fachadas, y de arcadas ciegas, el tema del rombo, una de las características más reconocibles, derivado de modelos islámicos norteafricanos y la bicromía alternada, derivada de modelos de España musulmana.

Otros ejemplos en Pisa son la célebre Torre, iniciada en 1173, el primer anillo del Baptisterio, la iglesia de San Paolo a Ripa d'Arno y la iglesia de San Michele in Borgo. 

Desde Pisa el nuevo estilo llegó a Lucca influyendo el primitivo romano que se conserva en la Basílica de San Frediano y en la iglesia de Sant'Alessandro Maggiore. La iglesia de San Michele in Foro, la fachada de la catedral de San Martino, concluida en 1205, representan una evolución del estilo pisano a formas aun más ricas en cuanto a la decoración, sacrificando la originalidad arquitectónica. En Pistoya el uso del mármol serpentino unido a bandas alternadas de mármol blanco creó efectos de bicromía. Decenas de parroquias siguen el estilo pisano, adaptándose a la disponibilidad económica de las poblaciones. 




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