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martes, 30 de octubre de 2012

Giulio Romano/Palacio del Té (Mantua)



Giulio Pippi, más conocido como Giulio Romano (Roma hacia 1499 - Mantua, 1 de noviembre de 1546) fue un pintor, arquitecto y decorador italiano del siglo XVI, prominente alumno de Rafael, cuyas innovaciones en relación al clasicismo del alto Renacimiento ayudaron a definir el manierismo. 

Giulio Romano nació en Roma. En su juventud, como joven asistente en el estudio de Rafael, trabajó en muchos frescos de las galerías vaticanas, sobre diseños de su maestro, y en la Sala Rafael de los palacios papales, en un grupo para el fresco Incendio del Borgo. También colaboró en la pintura de los cielorrasos en la Villa Farnesia. 

Tras la muerte de Rafael en 1520, ayudó a completar los frescos sobre la vida de Constantino en el Vaticano, así como obras inconclusas de Rafael, entre ellas, Coronación de la Virgen y Transfiguración. En la ciudad de Roma decoró la Villa Madama para el futuro Clemente VII. 

Sus primeras obras arquitectónicas fueron realizadas en Roma: la Villa Lante (1518 - 1521), edificada sobre la colina del Janículo, y el Palacio  Stati-Maccarani (1521 - 1524). 

Su obra maestra de arquitectura y pintura de frescos se halla en el suburbio de Mantua: se trata de la residencia de verano de los duques de Mantua, el Palazzo Tè (1525 - 1534), con sus famosos frescos ilusionistas , como el conjunto El Olimpo, caracterizado por su estilo extravagante y pleno de énfasis. Es una construcción articulada en torno a un patio central, siendo una de sus principales características la armonía entre los diversos motivos clasicistas que la adornan. También ayudó a reconstruir la Catedral y el Palacio Ducal de Mantua. Además, varios sectores de Mantua se desecaron bajo su dirección. En 1546, cuando era nombrado arquitecto de la Basílica de San Pedro, Giulio Romano muere.




El Palacio del Té es un palacio en las afueras de Mantua, Italia, obra maestra reconocida de Giulio Romano. Es un edificio de planta cuadrada, construido entre 1524 y 1534 para Federico II Gonzalga marqués de Mantua, quien decidió, en 1524 construir una villa suburbana. El lugar elegido fueron los establos de la familia de Isola del Te, a las afueras de las murallas de Mantua. 


El arquitecto a quien se le encomendó esta obra fue Giulio Romano, un alumno de Rafael. Giulio Romano, ex ayudante de Rafael, había llegado a Mantua tras el saqueo de Roma (1527), que había trastocado la economía de dicha urbe así como la actividad de todos sus artistas. En Mantua tuvo actividad durante dos décadas y falleció antes de ocupar un puesto como arquitecto de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

La estructura del palacio se erigió en un plazo de 18 meses. Es básicamente una casa cuadrada erigida en torno de un patio con forma de claustro.Un jardín formal complementa la casa. Este se encontraba rodeado por un exterior en forma de columnata terminada de forma semicircular, conocida como Esedra.

Como la Villa Farnesia en Roma, la ubicación suburbana permitía una mezcla de arquitectura de palacio y de villa. Las cuatro fachadas exteriores tienen pilastras planas contra paredes de carácter rústico, las ventanas indican que la planta noble (piso principal de una gran residencia, usualmente construido en uno de los estilos de la arquitectura renacentista clásica) es la baja, con una planta secundaria por encima. La fachada oriental difería de las otras tres por motivos paladianos en su pilastra y una loggia abierta en su centro más que un arco en el patio. Las fachadas no son tan simétricas como parecen y los espacios entre las columnas son irregulares. El centro de las fachadas septentrional y meridional están recorridas por arcos en dos plantas sin pórtico ni frontón, simplemente un camino abierto que llevaba al interior del patio.

Pocas ventanas dan al patio interior, las paredes con columnas están decoradas por todos lados con hondos nichos y ventanas ciegas y las superficies intermedias están salpicadas con spezzato (escayola rota y con manchas) que da vida y profundidad a las superficies. 




Una vez que estuvo terminada la estructura del edificio, durante diez años un equipo de encayolistas, tallistas y fresquistas trabajaron hasta que ninguna superficie de las galerías y de los salones quedaron sin decorar. Bajo la dirección de Giulio Romano trabajaron pintores decorativos locales como Benedetto Pagni y Rinaldo Mantovano. Estos frescos permanecen actualmente y son el rasgo más destacado del palacio. Los temas van desde los banquetes del Olimpo en la Sala di Psiche y los estilizados caballos en la Sala di Cavalli, a los más inusuales de todos, gigantes y grotescos causando el caos, furia y ruina alrededor de las paredes de la Sala dei Giganti.

El palacio fue pensado para recreo diario y fiestas, sin dormitorios y demás dependencias para un uso como vivienda. Una vez decoradas y amuebladas para complementar la corte ducal de la familia Gonzaga, recibieron la visita de muchos de las más ilustres figuras de la época. 

Con destino a este palacio se encargaron a Correggio cuatro importantes cuadros: Júpiter e Ío, El rapto de Ganímedes, Leda con el cisne y Dánae, si bien pronto fueron regalados al emperador Carlos V. Por cuestiones de moralidad los reyes españoles se desprendieron de ellos y se conservan actualmente en distintos museos (Galería Borghese de Roma y Museo de Historia del Arte en Viena).

El Palazzo Tè resultó muy dañado en los siglos XVII y XVIII y perdió parte de sus decoraciones. En 1630 Mantua y el palacio fueron saqueados por las fuerzas invasoras y la población cayó víctima de una de las peores plagas de la historia. El palacio fue saqueado de arriba hasta abajo y permaneció como una concha vacía: ninfas, diosas, dioses y gigantes  permanecieron en las paredes de las habitaciones vacías. Se ha recuperado en tiempos recientes como museo y galería de exposiciones. 






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