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sábado, 22 de febrero de 2014

Casa Curuchet, el único legado de Le Corbusier en América Latina......

Ciudad de La Plata (Argentina), emplazamiento de la Casa Curuchet

Diseñada por Le Corbusier para el cirujano Pedro Domingo Curuchet debe su fama mundial a que es la única construcción en América del Sur según los planos del arquitecto, que conocía Argentina y la ciudad de La Plata de su viaje realizado en 1929, pero nunca viajó a Argentina durante el transcurso de la obra. La dirección técnica de la obra fue encargada por sugerencia de Le Corbusier a Amansio Williams, arquitecto argentino de su confianza, quien tuvo cierta influencia en el desarrollo final del proyecto, como la rotación de 180° de la escalera, el reemplazo de los muros de acceso por muros acristalados y la obtención del permiso municipal para que la obra se pudiera construir según las medidas propuestas por Le Corbusier y no según las normas vigentes en el país. 

Fue la única casa que el arquitecto tuvo la satisfacción de saber que fue edificada en Latinoamérica, dado que en otras de las obras que se le atribuyen, Le Corbusier solo trabajó en los bocetos. 

La Casa Curuchet se destaca porque en ella se ven plenamente logrados los principios característicos de la arquitectura que proponía Le Corbusier: planta libre, terraza jardín, aventanamiento horizontales y fachada libre. En 1987 fue declarada monumento nacional, y posteriormente pasó a ser la sede del CAPBA (Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires). En la actualidad está abierta al público para su visita. 

La Plata es una ciudad única en Sudamérica y uno de los mejores ejemplos del Higienismo de fines del siglo XIX en el continente. La trama urbana plantese, basada en una cuadrícula diseñada por Pedro Benois en  1880 se distingue del típico damero colonial latinoamericano por sus dimensiones, por la inclusión de diversas diagonales (se la llama también la Ciudad de las Diagonales) que surcan el espacio urbano y por el paisajismo de sus vías arboladas, las que durante el verano cubren sus calles cual túneles verdes y en otoño convierten las veredas en vistosas alfombras de sepia multicolor. La belleza de su eje monumental y la imponencia de las dimensiones de la plaza Moreno dialogan con la estatua de su catedral neogótica, hecha en ladrillo y culminada en 1999.




La vivienda se encuentra en un pequeño lote de 9 m x 20 m entre medianeras con una excepcional ubicación en la ciudad de La Plata. En el plano puramente arquitectónico destacan dos elementos claves: la construcción de una vivienda unifamiliar y el consultorio del doctor Curuchet en un terreno de dimensiones limitadas y en el que como consecuenciade la planificación urbana de la ciudad según calles diagonales, el eje longitudianal del terreno tenga una inclinación cercana a los 45 °. 

Se trata de una casa entre medianeras que se integra al contexto proponiendo un recorrido interior como prolongación de la vereda de calle, donde confluyen el árbol existente en el patio de la planta baja, las transparencias conferidas por el diseño y los espacios fragmentados propuestos. 

Al diseñarla Le Corbusier tuvo en cuenta las necesidades de los futuros habitantes y dividió la casa en dos volúmenesclaramente separados: la zona de consultorio al frente y la zona de vivienda atrás, ambas articuladas por el patio y la rampa de acceso. Esta rampa se encuentra enfrentada a la puerta de entrada organizando la circulación interior en la forma de promenade ascendente. La aparición de la rampa como espacio inducido obliga a recorrer la casa de manera vertical, ofreciendo un interesante juego de perspectivas. 

Con la casa Curuchet, Le Corbusier se ocupó de producir un objeto único e inédito, no solo para la época, sino también dentro de su propia obra. La casa Curuchet está diseñada como un delicado entramado entre lo viejo y lo nuevo, el aprovechamiento del espacio y los elementos dados como las medianeras y el parque y la creación de nuevos espacios como la terraza y el patio. El proyecto se basa en una constante contradicción entre la racionalidad de la trama estructural regular ortogonal, las formas orgánicas y el libre uso que adoptan los muros al no tener que soportar cargas. 




Le Corbusier siempre sostuvo que el hombre necesita estar rodeado de belleza. Arquitectónicamente lo logrará utilizando las formas elementales conjuntamente con la proporción de la geometría y también de la acertada funcionalidad.



  • Planta baja y primer cuerpo: La fachada se define desde la ausencia del muro para manejar un acceso peatonal con un marco de concreto excento, columnas aisladas y una trama de rectángulos en el primer y segundo nivel que a manera de parasoles aislan los espacios del consultorio y terraza conformando el primer cuerpo de la casa. La planta baja libre permite la conservación de un árbol, pieza fundamental en el recorrido de los dos volúmenes y que forma parte de la terraza jardín en el nivel superior. El proyecto fue organizado en dos bloques separados: un área de trabajo y un área privado.
  • Rampa: La rampa que comunica los dos cuerpos de la casa se convierten en un elemento arquitectónico esencial, creando jerarquizaciones en la relación espacio-tiempo. Este planteamiento de dinamización espacial fue ampliamente planteado por el arquitecto en sus trabajos, buscando ofrecer perspectivas visuales cambiantes e inesperadas a lo largo del recorrido.
  • Segundo cuerpo: Al fondo, ligado desde una rampa y cruzando un patio semiabierto con un árbol al centro, se encuentra el volumen privado de la casa resuelto en cuatro niveles, sótano para habitación de servicio, planta baja recepción, primer piso zona social con cocina y baño , estar y comedor en doble altura que se prolonga sobre los techos del consultorio como terraza jardín hasta la fachada, y segundo piso, área privada: dos dormitorios con sus respectivos baños. Las  conexiones horizontales de cada planta conjuntamente con la vertical creada por la escalera, ayudan a la funcionalidad de la vivienda, son las columicaciones físicas, aunque también hay que tener en cuenta la comunicación visual y psicológica conseguida por el vacío existente en la planta de los dormitorios sobre la sala de estar y que amplía desde ese plano superior la perspectiva sobre la terraza-jardín y el parque. 


  • Terraza jardín: Esta terraza ubicada sobre el consultorio y en el frente de la vivienda permite apreciar la plaza y el resto del espacio verde que rodea la construcción. Le Corbusier aprovecha la orientación de la parcela y sus condiciones según los niveles para obtener las mejores vistas y el mayor aprovechamiento de la luz natural. Los laterales medianeros de la terraza tienen distintos largos, entre el lado este y oeste, y el ángulo obtenido entre la pared occidental y el muro de la fachada que debió de adelantarse hacia el norte no fue más agudo que 45°, aunque detrás de la fachada las paredes laterales son paralelas y desarrollan un diseño octogonal. 

El conjunto de pilares circulares conforman la estructura primaria del soporte, permitiendo libertad en el manejo de espacios como la planta libre y el diseño independiente, basados en las medidas del Modulor, también dan libertad en las particiones y alturas. La estructura secundaria la componen las vigas que soportan la distribución de las cargas horizontales. Los muros estructurales en este caso no son portantes. 

Además de los cinco puntos esenciales de la arquitectura moderna, Modulor, como son los pilotis, la planta libre, las ventanas horizontales, la terraza jardín y la fachada libre, en la Casa Curuchet encontramos signos del lenguaje arquitectónico con su respectiva función empleados por Le Corbusier en la mayoría de sus obras, muros curvos y luz cenital en los baños, puertas pivotantes, brise soleils, rampas, escaleras abiertas, muros neutralizantes y espacios con doble altura. 

Los suelos se recubrieron con cerámicos pequeños en distintos colores y texturas según los ambientes, marrón oscuro en el consultorio haciendo juego con los muebles, especialmente diseñados en madera clara, en el salón principal o en los aledaños de la rampa contrastando con el blanco de los muros. En la casa se colocaron serpentinas para calefacción sobre los zócalos y calienta tohallas en los lavabos. 

Como ya hemos mencionado, la Casa Curuchet es la única construcción del arquitecto Le Corbusier en territorio latinoamericano y hoy, en un esfuerzo conjunto entre la Embajada de Francia y la Fundación Le Corbusier en París, y el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires, se buscará que este ícono arquitectónico sea declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO. El objetivo de esta iniciativa es que para el año 2015, en el aniversario número 50 de la muerte de Le Corbusier, este edificio forme parte de la lista de obras preservadas por la UNESCO.





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