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lunes, 30 de abril de 2012

Arquitectura de Madrid (Primera Parte)


Nota: Al ser un tema bastante amplio (ya que abarca varias épocas históricas), he decidido subdividirlo en tres partes. 

La arquitectura de Madrid es el conjunto de estilos arquitectónicos  y constructivos que, a lo largo de la historia de Madrid han ido apareciendo en la ciudad. La arquitectura madrileña supone ser una parte importante de la arquitectura española, y refleja una parte de su evolución. El carácter propio de los estilos arquitectónicos madrileños comienza en el siglo XV. La decisión de Felipe II de convertir la ciudad en capital de España convierten a la ciudad en un espacio constructivo para instalar la corte, el poder  estatal y las diversas órdenes religiosas. La arquitectura se convierte, de tal modo, en una forma de plasmar las ambiciones políticas de una época. Se comienzan a desarrollar planes urbanísticos que regulan su crecimiento. La posición de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en la evolución de la arquitectura madrileña es importante hasta que, en el siglo XIX se crea la primera Escuela de Arquitectura.

A finales del siglo XIX y comienzos del XX Madrid no es capaz de encontrar un estilo arquitectónico propio, causando el surgimiento de la arquitectura ecléctica. La aparición de nuevas necesidades arquitectónicas a comienzos del siglo XX, con la aparición de grandes almacenes, oficinas, entidades bancarias y la necesidad de establecer nuevos sistemas de comunicación, hace que surjan nuevos edificios en Madrid.






Los primeros asentamientos en Madrid datan del pleistoceno medio. La organización de estas primitivas sociedades madrileñas, desde el punto de vista arquitectónico no se diferencia de otras de la península ibérica. A comienzos del siglo VIII el grado de decaimiento, abandono y reutilización de las antiguas ciudades romanasera muy habitual. . La llegada de los musulmanes hizo que la arquitectura Al-Andalus fuera un punto de ruptura con todo lo anterior.


La ciudad es mencionada por primera vez en un texto del siglo XIV, mencionada como una ciudad notable del Ad-Andalus, aunque ya existe una ciudad, en el siglo IX con su muralla defensiva. Dicha muralla se construye entre los años 852 y 886, y en la actualidad pueden verse algunas secciones de la misma: Torre de los Huesos, algunos restos del parque Mohamed I y la Torre de Narigües. Una de las puertas de dicha muralla fue la Puerta de la Almuneda. La existencia de oficios relacionados con la construcción van en crecimiento durante este período, algunos de ellos son adoberos, tejeros y alfareros. 


Durante el reinado de los Reyes Católicos la ciudad construye edificios de carácter administrativo. Una de las primeras disposiciones municipales es el adoquinado de algunas calles. Durante este período la construcción quedó monopolizada en los mozárabes, en profesiones especializadas, llamadas alarifes. El primer Monasterio construido en la ciudad será el Monasterio de los Jerónimos, el cual se instala cerca del río Manzanares, junto al camino del Pardo, aunque, debido a las condiciones insalubres se lo trasladó al sector oriental de la Villa junto al arroyo Valnegral. La ubicación del Monasterio dará lugar a sucesivas ampliaciones dedicadas a las estancias reales, hasta que, en el siglo XVI se convierte en el Palacio del Buen Retiro.






Durante el reinado de Carlos I (1515 - 1556) se desarrollan una serie de mejoras y ampliaciones en el Alcázar. Es en este período cuando la ciudad comienza a crecer. El responsable del desarrollo de las nuevas trazas del Alcázar es el arquitecto Luis de Vega. Dichas obras se extenderán hasta el reinado de Felipe II. Se edifica el Palacio del Teosorero Real y la Casa de Cisneros. El Palacio del Pardo, ubicado en el Real Sitio del Pardo se convierte en una casa de estancia real. Uno de los palacios que se comienzan a construir es La casa de las siete chimeneas (1577), obra de Antonio SilleroBastante alejado del centro urbano se construye el Convento de Agustinos Recoletos.


Una de las primeras obras de Felipe II en Madrid fue la renovación de La Plaza del Arrabal, cerca de la Puerta de Guadalajara. Uno de los principales arquitectos reales a principios del reinado de Felipe II es Juan Gómez de Mora. Éste construye, en las cercanías de la Plaza Mayor la sede para la Sala de Alcaldes de la Casa y Corte (actual Ministerio de Exteriores). Felipe II decide llevar a Madrid el estilo de los chapiteles de pizarra, muy populares en la arquitectura holandesa de la época. Estas cubiertas tuvieron gran difusión en la arquitectura castellana, sobre todo en la mdrileña de los siglos XVII y XVIII.


El arquitecto Juan de Herrera inicia las obras del Puente de Segovia, dando paso a la primera entrada monumental a la ciudad. Gracias a Felipe III y su primer ministro, el Duque de Lerma, la ciudad se convirtió en una urbe cortesana. Durante ese período se desarrolla el ubanismo de la ciudad en torno a la Plaza Mayor. Durante su reinado se realizan numerosas construcciones en la ciudad. Se construye, junto al Alcázar, el Real Monasterio de la Encarnación. El Palacio de Uceda se ubica en la calle Mayor, y de esta época también data el Convento de las Carboneras del Corpus Christi.


Durante el reinado de Felipe IV se finalizan las obras del Palacio del Buen Retiro. Entre los edificios religiosos construidos en aquella época podemos mencionar el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús y la Iglesia de San Antonio de los Portugueses, como parte del hospital homónimo. 








El período barroco se desarrolla entre el siglo XVII hasta el siglo XVIII. Durante el último período existió una coexistencia entre el barroco de origen extranjero y aquel puramente madrileño, que se reproducirá en los grandes edificios de la ciudad de coomienzos del siglo XX.. Una de las primeras construcciones barrocas de la ciudad es la Iglesia de San Isidro diseñada por Pedro Sánchez. Es el arquitecto Pedro de Ribera que construye el Puente de Toledo. Este mismo arquitecto será también el responsable de construir algunos palacios de Madrid, como el Palacio de Miraflores (1730- 33), el Palacio del Marqués de Ugeda (1730 - 34) o el Palacio del Marqués de Perales (1734), mientras que, entre los templos religiosos, cabe mencionar: Monserrat (1720), el Hospicio de San Fernando (1722) y San Cayetano (1722). 


Durante el reinado de Fernando VI se finalizan las Salesas Reales, obra de Francisco Carlier. En esta época se establece la Real Academia de San Fernando no solo como academia formadora de arquitectos, también cumplía función de jurado permanente sobre las obras artísticas realizadas en Madrid. Su peso y poder en tal sentido se prolongará hasta comienzos del siglo XX.


La entrada de Carlos III supuso un hito en la arquitectura madrileña, siendo Francisco Sabatini se convirtió en el arquitécto de cámara de la corona. Entre sus obras se cuenta la Puerta de Alcalá, la Real Casa de la Aduana, la Real Casa de Correos, la Basílica de San Francisco el Grande y el Palacio de Godoy. El período neoclásico aparece en su mayor esplendor cuando Juan de Villanueva regresa a Madrid. Una de las obras que realizó fue el Jardín Botánico, el Observatorio Astronómico y el Edificio del Museo del Prado.


Entre los arquitectos más representativos de esta época podemos mencionar a Manuel Martín Rodriguez, Juan Antonio Cuervo, Antonio López Aguado y Silvestre Pérez entro otros. Se sabe que, en 1809, existían en Madrid medio centenar de arquitectos y maestros de obra, y un número considerable de personas que, sin haber pasado los exámenes correspondientes, (llamados, comunmente, intrusos) trabajaban como arquitectos.

















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