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martes, 22 de noviembre de 2011

Panteón de Agripa

PANTEÓN DE AGRIPA






El Panteón de Agripa o Panteón de Roma es un templo circular construido en la ciudad de Roma a comienzos del Imperio Romano, dedicado a todos los dioses. En la ciudad se lo conoce popularmente por La Rotonda, de allí el nombre de la plaza en la que se encuentra.

Marco Agrippa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez (lo) hizo, es la inscripción que se puede leer en el friso del pórtico de entrada. Atribuye la construcción de dicho edificio a Marco Vipsanio Agripa, amigo, general y yerno del emperador Augusto. Dión Casio lo encuadra entre las obras realizadas por Agrippa en la zona de Roma conocida como el Campo de Marte en el 25 antes de Cristo.

Durante siglos se pensó que la inscripción hacía referencia al edificio actual. Sin embargo, después de las investigaciones efectuadas por Chedanne en el siglo XIX se supo que en realidad, el templo de Agripa fue destruido y que el existente actualmente es una reconstrucción realizada en tiempos de Adriano.


Los restos descubiertos a finales del siglo XIX nos permiten saber que el templo original guardaba semblanza con el actual. Lo que hoy es un pórtico de entrada actualmente fue la fachada de un templo períptero. La primitiva entrada se efectuaba por el lado opuesto, hacia el sur, ya que en la rotonda actual había una plaza circular porticada. Al otro lado de la plaza se encontraba la Basílica de Neptuno.


El primer templo era rectangular, con la cella dispuesta transversalmente, al igual que el templo de la Concordia del Foro Romano. Estaba construido con bloques de travertino y forrado en mármol. También se sabe que los capiteles eran de bronce y que la decoración incluída cariátides (figura femenina esculpida con función de columna o pilastra) y estatuas frontales. 


El edificio original sufrió daños por un  incendio en el año 80, de los que fue reparado por Dominiciano, aunque sufrió una nueva destrucción en tiempos de Trajano en el año 110. En tiempos de Adriano el edificio fue enteramente reconstruido. Su nombre no aparece en las inscripciones debido al rechazo de este emperador a que su nombre figurase en las obras llevadas a cabo bajo su reinado. 








Las marcas de fábrica encontradas en los ladrillos corresponden a los años 123 - 125, lo que permite suponer que el templo fue inaugurado por el emperador durante su estancia en la capital entre 125  y 128. Aunque no se sabe con certeza quien fue su arquitecto, el proyecto se suele atribuir a Apolodoro de Damasco.


La construcción de una amplia sala redonda adosada al pórtico de un templo clásico es una innovación en la arquitectura romana. El modelo de espacio circular cubierto por una bóveda se había utilizado por la misma época en las grandes salas termales, pero era una novedad usarla en un templo. El efecto de sorpresa al cruzar el umbral de la puerta debía ser notable.


La construcción de una cúpula semiesférica sobre un tambor circular, era típico de la arquitectura de la época. Se observa en la Villa Adriana en Tívoli, en las termas de Agripa, las termas de Carcalla, y en general, en las salas de los primeros tiempos del imperio. Las perchinas no se generalizarían  hasta una época más tardía, en tiempos de Dioclesiano.


El espacio interno de la rotonda está constituido por un cilindro cubierto por una semiesfera. El cilindro tiene una altura igual al radio, y la altura total es igual al diámetro, por lo que se puede inscribir una esfera completa en el espacio interior. El diámetro de la cúpula es 43,44 metros, lo que la convierte en la mayor cúpula de hormigón en masa de la historia.


El Panteón fue, en sus inicios, un templo consagrado a las siete divinidades celestes de la mitología romana: EL Sol, la Luna, y los cinco planetas (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno). Cada uno de ellos tenía asignado uno de los siete templetesde su interior.




Por otro lado, la propia sala circular era una esfera perfecta, representación de la concepción cosmológica de Platón. Para el filósofo clásico el círculo es la forma perfecta que no tiene principio ni fin, y por tanto el símbolo del universo. 


El pronaos, con ocho columnas en la fachada y cuatro columnas en los laterales, mide 34,20 m x 15,62 m y se encuentra 1,32 metros sobre el nivel de la plaza, de modo que se accede subiendo cinco escalones. 


Al interior, dos filas de cuatro columnas dividen el espacio en tres naves, la central y más amplia conduce a la gran puerta de acceso a la cella, mientras que las dos laterales terminan en dos amplios nichos que debían albergar estatuas de César Augusto y de Agrippa, trasladadas desde el edificio viejo.


La cubierta a dos aguas está soportada por cerchas de madera apoyada sobre una estructura muraria que apoya por medio de arcos las columnas. La cobertura original estaba formada por cerchas de bronce, con perfiles en forma de U, según las describió Andrea Palladio. El pavimento es de piezas de mármol de color, formando círculos y cuadrados.


El cuerpo intermedio que conecta el pronaos con la cella, consta de dois grandes machones adosados a ella, que flanquean el paso al acceso de la rotonda, prolongación de la nave central.


Al exterior, la estructura tiene la misma altura del cilindro de la rotonda, debiendo tener un revestimiento en etrusco y mortero, hoy desaparecido. Existe un segundo frontón de ladrillo, más alto que la del pórtico de entrada. Las líneas de cornisa que recorren el exterior de la rotonda marcando los pisos, continúan en este cuerpo sin solución de continuidad.


En el nivel inferior se abren ocho amplias exedras, de planta trapecial y semicircular alternativamente. Los nichos están enmarcados por un orden de pilastras y de columnas, con un entablamento en todo el perímetro, excepto en la excedra del eje principal, las cuales están cubiertas mediante bóvedas, el entablamento se interrumpe, ya que las columnas no son necesarias. 






El pavimento de la rotonda es ligeramente convexo, con la parte central 30 centímetros  más alta que el perímetro, para que la lluvia que entre por el óculo fluya hacia el canal situado en todo el perímetro. El revestimiento es de baldosas  con un diseño de cuadrados en los que se inscriben alternativamente cuadrados y círculos más pequeños.


Las técnicas constructivas romanas han permitido a la cúpula resistir diecinueve siglos sin necesidad de reformas o refuerzos . Son varios los factores técnicos responsables de que la cúpula haya llegado hasta nuestros días en perfectas condiciones.


La cúpula es semiesférica, formada de hormigón con cascotes de tufo y escoria volcánica. Se utilizaron ladrillos bipedales en capas horizontales a modo de anillos. Estaban reforzados conformando un sistema de nervios, que fue construida mediante sucesivos anillos concéntricos de hormigón, lo que dio como resultado una estructura autoportante, ya que al fraguar cada anillo se puede desmontar el andamiaje y proceder a hormigonear el siguiente anillo.


La cúpula se apoya sobre un grueso muro cilíndrico de hormigón con paredes de ladrillo, en la que se practicaron aberturas, las que, en parte eran funcionales y estructurales, ya que formaban una estructura interna de arcos de descarga. Estos arcos, resistentes y flexibles, forman un armazón que es visible en la pared trasera, ya que se ha perdido el revestimiento original.


El edificio se salvó de la destrucción al principio de la Edad Media. Es el primer caso de un templo pagano. Por esta razón fue el único edificio de la Antigua Roma que permaneció intacto y en uso ininterrumpido.


El Panteón ha tenido una enorme trascendencia en la arquitectura occidental. Durante el Renacimiento, los artistas y arquitectos que volvieron los ojos hacia la antigüedad clásica no podían pasar por alto uno de los edificios más bellos y mejor conservados  de toda Roma. Brunelleschi estudió el Panteón para la coonstrucción de la Cúpula del Duomo de Florencia. Bramante y Miguel ángel lo recrearon en obras tales como el Templete de San Pietro in Montorio o la Basílica de San Pedro.


Muchas salas cívicas, universidades y bibliotecas reutilizan la forma de la cúpula como pórtico: la iglesia del cementerio monumental de Staglieno, la Iglesia de San Francisco de Paula en Nápoles, la Villa Capra de Vicenza, la rotonda de Thomas Jefferson de la Universidad de Virginia, la Biblioteca de la Universidad de Columbia, y el edificio de la National Gallery de Washington, entre muchos otros. 





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