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jueves, 31 de enero de 2013

Arquitectura románica en España (Segunda Parte)


En lo concerniente a España, los edificios románicos religiosos no alcanzaron nunca la monumentalidad de las construcciones francesas, o de aquellas que más tarde levantaría el arte gótico. Los primeros edificios tenían gruesos muros y pequeños vanos por los que entraba una tenue luz, aunque luego se evolucionó en la construcción de los muros para abrir ventanas más grandes. Predominaron especialmente los edificios monásticos compartiendo importancia con las catedrales. En las ciudades surgieron iglesias y parroquias y en las localidades pequeñas se fueron un sinfín de pequeñas iglesias conocidas como románico rural. 

El material más preciado y el más caro fue la piedra. Los canteros se ocuparon de tallarla, siempre detectando la cara buena del bloque. Casi siempre se utilizaban rocas duras. También se utilizaba la mampostería, con piedra labrada en las esquinas, ventanas y puertas. El acabado final era de pintura y revoco, tanto para la piedra como para el mampuesto y los demás materiales, siendo imposible distinguir el material. El colorido de la arquitectura románica fue generalizado. 

En el primer románico muchas de las iglesias se cubrieron todavía con techumbre de madera, sobre todo en Cataluña, y muy especialmente en el valle del Boí, cuya renovación al románico de antiguas iglesias la hicieron  unos constructores lombardos que cubrieron las naves a dos aguas con estructuras de madera, respetando las viejas tradiciones de la región. 

A lo largo del siglo XI se fueron cubriendo las naves con bóvedas de cañón, de medio o de un cuarto de cañón, recurso empleado en el románico de toda Europa. Más tarde se empleó la bóveda de arista. El empleo de la bóveda de arista había sido olvidada y fue retomada por los grandes maestros constructores. La bóveda de arista dio paso a la bóveda de crucería, recurso muy frecuente en la arquitectura gótica. 

En los claustros de los monasterios y de las catedrales se edificaron las bóvedas de rincón que son aquellas que resultaban del encuentro de dos pandas de un claustro. Las soluciones para este tipo de bóvedas no eran muy fáciles, por lo que los constructores utilizaban trucos que les proporcionaban un buen resultado a simple vista. 





Las cúpulas de la arquitectura románica española alcanzaron una gran importancia. Se introdujo la construcción de cúpulas cuyo tambor apoyaba sobre un cuadrado con la ayuda de las trompas. La introducción de este sistema se debió a tres influencias: 


  1. El camino desde Oriente, por las comunicaciones con Bizancio y otros lugares de tipo religioso, político o comercial
  2. La influencia de la cuadrilla de constructores lombardos, maestros en desarrollar cúpulas sobre trompas
  3. La influencia aquitana, donde la cúpula es el elemento representativo

En la época tardorrománica se aprecio una influencia bizantina  aportada por los peregrinos, especialmente en las catedrales de Zamora, Zalamanca y colegiata del Toro, donde se construyeron las conocidas cono cúpulas del Duero. 

En España, el arco más usado fue el de medio punto, aunque se utilizó asimismo el arco de herradura y el arco apuntado. El arco de medio punto fue utilizado exclusivamente a lo largo del siglo XI y durante la primera mitad del siglo XII. Muchos arcos se construyeron doblados, con la intención de que adquirieran mayor resistencia. Más tarde, en las portadas, los arcos de medio punto se fueron formando con arquivoltas, es decir, sucesión de arcos concéntricos decorados con simples molduras o con ornamentación vegetal o geométrica. 

El arco de herradura se utilizó también en algunos edificios del románico español. Era un arco heredado de la arquitectura visigoda, sobre todo en Cataluña con la tradición de los visigodos en la Septimania y también de influencia islámica, sobre todo en Andalucía y Extremadura. Otros ejemplos son: 


  1. Iglesia de Santa María de Tera (Zamora) en los vanos de acceso a los brazos del crucero
  2. Catedral de Ávila, en los arcos del antiguo triforio
  3. Basílica de Santa Eulalia de Mérida, puerta de acceso y en el interior de los ábsides
  4. Iglesia de San Miguel de Córdoba, en una puerta lateral y en la capilla del baptisterio
  5. Ermita de San Martín en San Vicente de la Sostierra

Los contrafuertes son gruesos muros continuos, verticales, que se colocan en los lados de un arco o bóveda para contrarrestar su empuje. En la arquitectura románica son siempre visibles, siendo uno de los elementos que más la caracterizan, sobre todo en la arquitectura española. Muchos de los monumentos de Galicia ofrecen contrafuertes unidos entre sí unidos por un arco formando un muro compuesto, siendo la fachada lateral de la catedral de Santiago uno de sus ejemplos. 




En la época del románico no se consideraba que un edificio estuviese acabado hasta que sus muros recibieran la pintura adecuada. Los muros de las partes más importantes y significativas se revestían al interior al interior con pinturas iconográficas. Los muros, tanto por dentro como por fuera, se cubrían con una capa de pintura de un solo color y quedaban resaltadas con el material original las impostas, vanos y columnas, aunque también se las solía pintar con vivos colores. Esta costumbre de pintar o revocar los edificios no fue exclusiva del románico, sino más bien una herencia de la manera de construir de la Antigüedad. 

En todos los casos el acabado final era una superficie pintada. En muchos casos no se diferenciaba el material con el cual se habían construido. El remate de pintura dio a los edificios una protección contra las agresiones ambientales, que desapareció a partir del siglo XIX, cuando se aplicaron las teorías de dejar al descubierto los materiales de construcción. 

Algunas de estas pinturas han quedado como testimonio del pasado, tanto en paredes como en esculturas o capiteles. En la fachada de San Martín de Segovia, todavía en el siglo XX podían verse restos de pintura. A veces, al esculpir las cestas de los capiteles resultaba demasiado caro y se dejaban completamente lisos para que el pintor los rematase con motivos vegetales o historiados. En la Iglesia de San Payo de Abeleda se conservan vestigios de pintura en algunos capiteles y entre las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza se han encontrado fragmentos de capiteles con su pintura original. 

La escultura, como decoración de edificios fue a partir del románico pleno algo tan común como necesario. Arquitectura y escultura formaron un programa iconográfico inseparable. Los capiteles de las columnas, los tímpanos, los frisos, los canecillos y las arquivoltas de las portadas fueron profusamente decorados con historias del Antiguo y Nuevo Testamento. Estas esculturas no se limitaron a descripciones a series religiosas, ya que aparecieron una serie de temas profanos igualmente importante para los hombres de los siglos XI y XII, como los trabajos de campo, el calendario, la guerra, las costumbres, etc. En otros edificios se esculpieron animales reales, mitológicos y simbólicos, incluso alegorías de vicios y virtudes. La decoración geométrica, la floral y la vegetal también gozaron de una enorme importancia al principio del románico. 





viernes, 18 de enero de 2013

Arte Abstracto


Arte abstracto es un concepto general, opuesto al concepto de arte figurativo, que remite a lo más esencial del arte, reducido a sus aspectos cromáticos, formales y estructurales. La abstracción acentúa las formas, abstayéndolas, alejándolas de la reproducción fiel del natural, rechaza cualquier forma de copia de cualquier modelo exterior a la conciencia del artista.

El concepto de arte abstracto se aplica a muchas artes visuales: pintura abstracta, escultura abstracta y artes gráficas abstractas. Su aplicación a otras artes artes plásticas como la arquitectura o a artes no plásticas (música, danza o literatura) es menos evidente. 

El arte abstracto deja de considerar justificado la necesidad de la representación figurativa y tiende a sustituirla por un lenguaje visual  autónomo. El arte abstracto usa un lenguaje de forma, color y línea para crear una composición que puede existir con independencia de referencias visuales del mundo real. 

El arte occidental había estado, desde el Renacimiento hasta mediados del siglo XIX, sometido a la lógica de la perspectiva y a un intento de reproducir una ilusión de realidad visible. El arte de culturas distintas a la europea se hicieron accesibles y mostraron formas alternativas de describir experiencias visuales a los artistas. A finales del siglo XIX muchos artistas sintieron la necesidad de crear un nuevo tipo de arte que asumiera los cambios fundamentales que se estaban produciendo en tecnología, ciencia y filosofía. Las fuentes, de las que los artistas tomaban sus argumentos teóricos eran diversas, y reflejaban las preocupaciones intelectuales y sociales en todas las áreas de la cultura occidental de aquella época. 

La abstracción pura surgió alrededor de 1910, como reacción al realismo e influido por la aparición de la fotografía que provocó la crisis del arte figurativo. Este lenguaje se elaboró a partir de las experiencias de vanguardia precedentes. Por un lado el fauvismo y el expresionismo liberaron el color, lo que derivó hacia la abstracción lírica. Otra vía fue la del cubismo, que hizo hincapié en la conceptualización de la forma y de la composición, lo que llevó a la abstracción geométrica. 




Los tres grandes movimientos artísticos, el Romanticismo, el impresionismo y el expresionismo fueron los precursores del arte abstracto. Las primeras innovaciones en el planteamiento artístico se atribuyen a artistas como James McNeill Whistler, quien, en su pintura Nocturne in Black and Gold: The falling Rocket (1872), dio más énfasis a la sensación visual que a la representación de los objetos. 

Paul Cézanne había comenzado como impresionista, pero su reconstrucción lógica de la realidad desde diferentes puntos espaciales, usando el color para crear módulos  planos, se convirtió en la base de un nuevo arte visual que más tarde desarrolló el cubismo de Georges Bracque y Pablo Picasso. 

Los pintores expresionistas exploraron el uso grosero de la superficie pictórica, dibujando distorsiones y exageraciones y color intenso. Los expresionistas produjeron pinturas cargadas emocionalmente que eran reacciones y percepciones de la experiencia contemporánea y reacciones al impresionismo y a otras direcciones más conservadoras de la pintura de finales del siglo XIX. Edvard Munch y James Ensor fueron decisivos para el advenimiento de la abstarcción del siglo XX. 

El posimpresionismo, tal como lo practicaba Paul Gauguin. Georges Seuraut, Vincent Van Gogh y Paul Cézanne, tuvo un enorme impacto en el arte del siglo XX y llevó al advenimiento de la abstracción del siglo XX. La herencia de pintores de estos pintores fue esencial para el desarrollo del arte moderno. A comienzos del siglo XX, Henri Matisse, incluyendo a los precubistas Georges Bracque, André Derain, Raoul Dufy y Maurice de Vlaminck revolucionaron el mundo artístico de París con pinturas de paisajes y figuras salvajes de mucho colorido y expresivos, que los críticos llamaron fauvismo. El crudo lenguaje del color como lo desarrollaron los fauves influyeron directamente a Kandinsky. 

El cubismo, junto al fauvismo fueron los dos movimientos artísticos que abrieron la puerta a la abstracción del siglo XX. Pablo Picasso hizo sus primeras obras cubistas basándose en la idea de Cézanne de que toda representación de la naturaleza puede reducirse a tres sólidos: cubo, esfera y cono. Con Las señoritas de Aviñón (1907)  creó un cuadro nuevo y radical, representando un burdel primitivo crudo, con cinco mujeres violentamente pintadas, que recordaban a máscaras tribales africanas. El cubismo analítico fue desarrollado conjuntamente por Pablo Picasso y Georges Bracque entre 1908 y 1912, para ser seguido por el cubismo sintético practicado pr Bracque, Picasso, Fernand léger, Juan Gris, Albert Gleizes, Marc Duchamp entre otros, hacia los años veinte. El cubismo sintético se caracteriza por la introducción de diferentes texturas, superficies, elementos de collage, papier collé y gran variedad de objetos diversos unidos. 



Algunos acercamientos al arte abstracto tenían conexiones con la música. La música proporciona un ejemplo de una forma de arte que utiliza los elementos abstracto del sonido y las divisiones del tiempo. El mismo Kandinsky, también músico, fue inspirado por la posibilidad de marcas y color asociativo resonando en el alma. La idea había sido propuesta por Charles Baudelaire, que todos nuestros sentidos responden a diversos estímulos, pero los sentidos están conectados en un nivel estético más hondo. 

Íntimamente relacionado está la idea de que el arte tiene la dimensión espiritual y puede trascender la vida de cada día, alcanzando un plano espiritual. La Sociedad Teosófica popularizó la antigua sabiduría de los libros sagrados de la India y China en los primeros años del siglo. Piet Mondrian y Wassily Kandinsky, entre otros artistas trabajaron hacia el estado sin objeto y se vieron interesados en lo oculto, como una manera de crear un objeto interno. Las figuras geométricas del círculo, el cuadrado y el triángulo se convirtieron en elementos espaciales en el arte abstracto, eran, como el color, sistemas fundamentales que estaban por debajo de la realidad visible. 

En la misma época, en Rusia, Mijaíl Lariónov y Natalia Goncharova llevaron hasta la abstracción pura su método de transcripción del fenómeno luminoso, al que denominaron rayonismo. Muchos de los artistas abstractos en Rusia se convirtieton en constructivistas, creyendo que el arte no era más algo remoto, sino la vida misma. El artista debía convertirse en un técnico, aprendiendo a usar las herramientas y materiales de producción moderna. 

Kasimir Malévich completó su primera obra totalmente abstracta, Cuadrado Negro, en 1915. Otro miembro del grupo Liubov Popova creó las Construcciones Arquitectónicas y Construcciones de Fuerza Espacial entre 1916 y 1921. Muchos de aquellos que eran hostiles a la idea de producción materialista abandonaron Rusia. A mediados de los años veinte, el período revolucionario cuando artistas habían sido libres de experimentar, estaba acabado, y para los años treinta solo estaba permitido el arte del realismo social. 





Piet Mondrian fue evolucionando su lenguaje abstracto de líneas horizontales y verticales con rectángulos de color. Entre 1915 y 1919, el neoplasticismo fue la estética que Mondrian, Theo van Doesburg y otros artistas del grupo De Stijl pretendían reformar el medio del futuro. En Italia el futurismo, mezclado con la influencia Bauhaus, señalizó el camino hacia un arte abstracto con una paleta de color cálida, como en las obras de Manlio Rho y Mario Radice. 

En el período de entreguerras (1918- 1939), Theo van Doesburg se alejó del neolpasticismo, y renovó de manera decisiva el arte abstracto, al mantener que la creación artística solo debía estar sometida a reglas controlables y lógicas. El manifiesto de arte concreto que publicó en París en 1931, dio lugar a la tendencia del mismo nombre que tuvo un gran desarrollo en Suiza con Max Bill y Richard Paul Lose, en Francia con François Morellet, y en todas las formas de arte sistemático nacidos después de la guerra. Estas tendencias compitieron con las tendencias tachistas  y gestuales, que el crítico Michel Tapié  reagrupó bajo la denominación de arte informal. 

La tradición abstracta renació en Estados Unidos a partir de finales de la década de 1940, con la Action Painting (Jackson Pollock, Willem de Koonig, Franz Kline) y con la Colour Field Painting, entre cuyos seguidores se encontraba Mark Rothko. Estas tendencias fueron desbancadas, a partir de 1960, por la aparición del arte minimalista, que marcó un nuevo período de interés por la geometría y la estructura, mientras que en Europa y Latinoamérica el Op art y el arte cinético conocían sus horas de gloria. 

El final de la década de 1960 vivió la aparición de una abstracción cntrada en el análisis de sus propios componentes, o bien orientada hacia los problemas de definición de la naturaleza de la imagen con Sigmar Polke y Gerhard Richter en Alemania. Las tendencias neoexpresionistas y neogeométricas que aparecieron durante la década de 1980, mostraron un nuevo período de interés por la abstracción, que siguen adoptando numerosos artistas, inspirados por las más variadas motivaciones. 







sábado, 12 de enero de 2013

Arquitectura Románica en España (Primera Parte)



La arquitectura románica supone una manera de construir dentro del estilo conocido como arte románico desarrollado en Europa, con sus características propias y su especial evolución a lo largo de más de dos siglos, que comprende desde principios del siglo XI hasta bien entrado el siglo XIII. Esta arquitectura adquiere en España sus propias peculiaridades, dejándose influenciar tanto por las modas que le llegan desde el exterior, (especialmente Italia y Francia), como por la tradición y recursos artísticos antiguos en la península Ibérica. 

La arquitectura románica se extiende en España por toda la mitad norte llegando hasta el río Tajo. Entró, en primer lugar por tierras catalanas donde desarrolló su primer románico y se extendió por el resto con la ayuda del Camino de Santiago y de los monasterios benedictinos. Dejó sus huellas especialmente en edificios religiosos que son los que han sobrevivido hasta el siglo actual, aunque también se construyeron monumentos civiles, aunque estos últimos se conservan bastante menos. 

El arqueólogo francés Charles de Greville acuñó por primera vez el término románico para referirse a la etapa de la arquitectura que comprendía desde la caída del imperio romano hasta el siglo XII. En los albores del siglo XX la historiografía del arte restringió la cronología situando el período románico a partir de finales del siglo X hasta la introducción del gótico. 

En España el románico se introdujo por Cataluña por las tierras de la Marcha Hispánica. Los reinos y condados cristianos de la mitad norte peninsular se habían mantenido fieles durante los siglos VIII al X a la herencia tradicional hispano-romana y visigoda, que en arquitectura había evolucionado en un arte propio y efímero (arte asturiano), que duró hasta la llegada del románico en el siglo XI. El arte asturiano se desarrolló durante los siglos IX y X en tiempos de los reyes asturianos, con soluciones hispano-romanas y godas, y aportaciones carolingias y bizantinas.

En Cataluña el auténtico promotor del románico fue el abad Oliba, quien fue abad de los monasterios De Ripoll y San Miguel de Cuixá. Viajó a Roma en varias oportunidades. Fue en Italia donde conoció la labor constructora de los canteros lombardos, a quienes introdujo en su tierra catalana, donde los grupos de canteros comenzaron a construir un sinfín de iglesias de estilo románico, pero con características y ornamentaciones lombardas. 




En la Edad Media el concepto de la palabra arquitecto tal como lo entendían los romanos se perdió totalmente, dando paso a un cambio de nivel social. La tarea del antiguo arquitecto era responsabilidad en aquellos tiempos, del maestro constructor, un artista que en la mayoría de los casos tomaba parte en la propia construcción, junto con la cuadrilla de obreros que tenía a sus órdenes. El maestro constructor era quien supervisaba el edificio, al mismo tiempo podía ser un artesano, un escultor, carpintero o cantero.

Toda obra arquitectónica románica se componía de un director (maestro constructor), un maestro de obras al frente de un grupo numeroso formando cuadrillas de picapiedreros, canteros, escultores, vidrieros, carpinteros, pintores y otros muchos oficios y especialidades que se trasladaban de un lado a otro. Dichas cuadrillas formaban talleres de los que a veces salían maestros locales que eran capaces de levantar iglesias rurales. El personaje más importante de todo este conjunto era el mecenas, sin el cual a obra nunca se hubiera podido realizar. 

La mayoría de las obras románicas son anónimas. El hecho de que la mayoría de las obras románicas se hayan mantenido en el anonimato ha hecho desarrollar la teoría de que el artista consideraba que no era persona apropiada para plasmar su nombre en las obras religiosas, aunque las pocas obras civiles que se conservan tampoco aparecen firmadas. Entre los artistas que firmaron sus obras se destacan: 


  • Raimundo de Monforte, que aparece en documentación de 1129 contratado para edificar la catedral de Lugo
  • Pedro Deustamben aparece en un epígrafe funerario de San Isidoro de León como constructor de las bóvedas
  • Raimundo Lambard (o Lambardo), trabajó desde 1175 en la Catedral de Urgel
  • Los maestros Bernardo el Viejo, Roberto y Esteban intervinieron en la catedral de Santiago de Compostela
  • El maestro Pierre de Coma trabajó a finales del siglo XII en la Catedral de Lérida

En el mundo románico, tanto el promotor de las obras como el mecenas y el financiador son los verdaderos protagonistas de la obra arquitectónica. Son los que mandan y opinan como debe de ser realizada la obra, sus dimensiones geométricas y son los que estimulan y engrandecen los proyectos. Los promotores se encargaban de contratar y llamar a los mejores artistas y arquitectos que trabajaban gracias a su impulso y entusiasmo. El artista del románico se adaptaba a la voluntad de estos personajes dando a la obra lo mejor de su oficio, y conformándose con la satisfacción del trabajo bien hecho sin tener ni deseo ni sospecha de poder adquirir una fama mundial tam y como se empezó a desarrollar a partir del Renacimiento. 






En España los reyes y una minoría de la nobleza implantaron tempranamente las nuevas tendencias del románico , mientras otra parte de la nobleza y la mayoría de los obispos y monjes se mantuvieron aferrados a las viejas costumbres. Algunos de  los mecenas y promotores del arte románico en España fueron: 

Abad Oliba: Fue mecenas, promotor y gran impulsor del arte románico en Cataluña. Entre 1030 y 1040 fue el impulsor de edificios tan importantes como:


  • Iglesia de San Vicente de Cardona
  • Monasterio de Montserrat y Montbuy
  • Monasterios de Ripoll, Cuixá, San Martín de Carnigó, Vich, en cuayas obras intervino personalmente
  • San Pedro de Roda
  • Catedral de Gerona
Reyes y nobleza de Castilla: Los primeros promotores entusiastas del arte románico en Castilla fueron Fernando I y su esposa Sancha, quienes patrocinaron y financiaron la llegada de artistas extranjeros, introductores de las nuevas técnicas y tendencias. Emplearon cuantiosas sumas en la construcción de grandes iglesias.

Alfonso VI heredó de su padre, Fernando I la admiración por Cluny y fue el más grande propagador de la arquitectura románica y el introductor oficial de la liturgia romana en todos los templos del reino, comenzando por el monasterio de Sahagún. 

Alfonso VII fue otro gran promotor-mecenas del románico, coincidiendo aquella época con arquitectura cisterciense. Protegió e hizo numerosas donaciones a los grandes monasterios. 

Diego Gelmírez: Obispo de Compostela, se encargó de seguir las obras de la catedral, que se habían interumpido en 1088. Viajó por toda Europa aprendiendo y asimilando las nuevas tendencias del románico. Entre los edificios construidos y remodelados por él mismo, se encuentran: 




  • Catedral de Santiago
  • Palacio episcopal
  • Dependencias para los canónigos
  • Hospital
  • Nueve iglesias en Santiago
  • Monasterios, castillos, etc

Cada reino, comarca o región geográfica de la península, así como algunos acontecimientos humanos (como el Camino de Santiago) marcaron un estilo característico influenciado por el ambiente geográfico, por la tradición  o por las cuadrillas de canteros y constructores contratados que se desplazaban de un lado a otro. Como consecuencia, en la arquitectura románica de España puede hablarse de románico catalán, románico aragonés, románico palentino y románico de Castilla y León, entre otros.

En España el arte románico se desarrolló durante tres etapas con características propias. 

Primer Románico: Su arquitectura comprende un área geográfica que discurre desde el norte de Italia, Francia mediterránea, Borgoña y tierras catalanas y aragonesas en España. Se desarrolló desde finales del siglo X hasta mediados del XI salvo en lugares aislados. 

Románico Pleno: Se desarrolló desde Oriente hacia Lisboa y del sur de Italia hasta Escandinavia. Comenzó su despegue hacia la primera mitad del siglo XIy continuó hasta mediados del siglo XII. Los mejores ejemplos los encontramos en los templos de peregrinación, como la Catedral de Santiago, en España. Se caracterizó por la inclusión de la escultura monumental en portadas y tímpanos y por la decoración y labra de los capiteles, molduras, impostas, etc. 

Tardorrománico: Se distribuye desde el final del románico pleno hasta el primer cuarto del siglo XIIIen que comienza a triunfar el arte gótico. Esta es la época de mayor construcción de monasterios de los monjes cistercienses. 






miércoles, 2 de enero de 2013

Andrea Palladio/Villas Palladianas



Andrea di Pietro de la Góngora conocido con el nombre de Andrea Palladio (Padua 1508 - Maser, 1580) fue un importante arquitecto de la República de Venecia. Trabajó fundamentalmente en la ciudad de Venecia y sus alrededores. Se lo considera un autor del manierismo, sus villas campestres y otras obras han influido de manera importante en la arquitectura del Neoclasicismo.

Nace el 30 de noviembre de 1508 en Padua. Comienza su formación como aprendiz a la edad de trece años en el taller del arquitecto y maestro cantero Bartolomeo Cavazza da Sossano. En 1524 pasa a Vicenza, donde es admitido en el taller de Giovanni di Giacomo da Porlezza. En 1534 alcanza el grado de oficial en dicho taller.

A principios de 1538 conoce al conde Giangiorgio Trissino, intelectual reconocido de la época, a través del cual se relaciona con los más notables personajes de la ciudad y gracias a quien puede completar su formación. Es, a partir de sus cuarenta años, que se lo conoce como arquitecto. Durante esos años realiza varias villas señoriales en VIcenza y se le adjudica el Palacio Thiene. En 1549 es nombrado arquitecto mayor de la Basílica (o Palazzo della Ragione) y toma a su cargo la realización de las logias. A la muerte de Trissino, y bajo la protección de su nuevo mentor, el veneciano Daniele Barbero, Palladio extiende su práctica a la ciudad de los canales. 

En Venecia se dedica especialmente a la arquitectura religiosa, mientras que por todo el valle del Véneto aparecen las lujosas residencias para aristócratas vicentinos y venecianos que lo han hecho célebre. 

En 1554 publica L'Antichità di Roma, basada en sus viajes a la ciudad eterna, en 1541 y en 1545. En 1570, como fruto de un estudio profundo de las ruinas y de los tratados de León Battista Alberti y del romano Vitrubio, publica en Venecia su famoso tratado I Quattro Libri dell'Archittetura (Los Cuatro Libros de la Arquitectura), un tratado muy influyente, que logró codificar el vocabulario de la nueva arquitectura clásica internacional. 





En 1556 funda en Vicenza la Academia Olímpica. En 1566 es admitido como miembro en la Accademia del Disegno (Galería de la Academia) de Florencia. En 1570 ocupa el cargo de arquitecto consejero de Venecia sucediendo a Jacopo Sansovino. Sus últimas obras son el Teatro Olímpico y la capilla para la familia Barbaro, en Maser. Muere en Vicenza, el 19 de agosto de 1580, a la edad de 71 años. 

Las villas paladianas son un conjunto de villas localizadas en la región del Vénto, concentradas en su mayor parte en la provincia de Vicenza, edificadas en torno a la mitad del siglo XVI por el arquitecto Andrea Palladio para las familias importantes del lugar. 

Estas villas se distinguen de las villas romanas y de las villas mediceas toscanas ya que no se destinaban solo al ocio de sus propietarios, sino que también eran centros de producción. Normalmente estaban rodeadas de grandes extensiones de campos y viñedos, e incluían almacenes, establos y depósitos para el trabajo del campo.

La reputación de Palladio a los inicios, e incluso después de su muerte, se funda en su habilidad como diseñador de villas. Durante la guerra de la Liga de Cambrai (1509 - 1517) resultaron muy dañadas las casas y las infraestructuras rurales. La recuperación de los niveles de prosperidad precedentes en la campaña fue probablemente lento, y data de los años 1540, con el crecimiento del mercado urbano de los productos alimenticios, y la decisión, a nivel gubernamental, de liberar Venecia y el Véneto, de la dependencia del cereal importado, especialmente aquel que provenía del imperio otomano. Durante decenios los propietarios de terrenos habían adquirido constantemente, bajo el estable gobierno veneciano, pequeñas parcelas y habían consolidado sus dominios no solo a través de la adquisición, sino también el intercambio de poderes con otros propietarios. 




Las villas de Palladio respondían a las necesidades de un nuevo tipo de residencia rural. Sus diseños reconocen que no era necesario un gran palacio en el campo modelado directamente sobre aquellos de la ciudad, como lo son muchas villas de finales del siglo XVI. Cualquiera más pequeña, generalmente de una sola planta principal habitable, era apta como centro para controlar la actividad productva de la que derivaba la mayor parte del rédito de su propietario, para impresionar a los vecinos y para entretener a huéspedes importantes. Estas residencias, a menudo más pequeñas que las villas precedentes, eran igualmente eficaces a fin de establecer una presencia social y política en el campo y estaban adaptadas para el reposo, la caza y para huir de la ciudad. 

Las fachadas, dominadas por frontones, normalmente decorados con los símbolos del propietario, anunciaban una poderosa presencia en un territorio vasto y llano, y no tenían necesidad, para ser visibles, de tener una altura similar a los palacios ciudadanos. Sus logias ofrecían un lugar placentero, a la sombra, para entretenerse, conversar o la ejecución musical, actividades que se pueden observar en las decoraciones de la villa. Un buen ejemplo de ello es la Villa Caldogno.

En el interior Palladio distribuía las funciones vertical u horizontalmente. Las cocinas, la despensa y las bodegas se encontraban en la planta baja: el amplio espacio bajo el techo se empleaba para conservar el grano que servía asimismo como aislante de los ambientes habitables inferiores. En la planta principal, habitada por la familia  y sus invitados, las estancias más públicas (logia y salón) se encontraban sobre el eje central, mientras que a derecha e izquierda se iban abriendo habitaciones de distinto tamaño, desde las grandes cámaras rectangulares, a través de estancias cuadradas de dimensiones medias, hasta las pequeñas rectangulares, utilizadas a veces por los propietarios como estudios de administración. 





Las habitaciones de los propietarios no eran la única construcción de la que Palladio era responsable. Las villas, a pesar de su apariencia no fortificada y sus logias abiertas, descendían directamente de los castillos y estaban rodeados por un patio cerrado por un muro que lo dotaba de la necesaria protección de los bandidos y malhechores. El patio contenía graneros, palomares, hornos para el pan, gallineros, habitaciones para los campesinos y los servidores domésticos, estancias para hacer el queso y bodegas para exprimir la uva. Desde el siglo XV se solía crear un patio delante de la casa, con un pozo separado con respecto al patio de servicio, con sus graneros, los animales y los espacios para cribar el grano. Jardines, huertos de verduras y de especias, estanques para peces y un gran huerto de árboles frutales estaban reagrupados en el interior del muro que rodeaba el lugar.

En sus diseños, Palladio buscó coordinar todos estos elementos diferentes, que anteriormente no estaban colocados en consideración con la simetría visual y la jerarquía arquitectónica, sino más bien a menudo en base a la forma del área disponible, generalmente delimitada por cursos de agua. En su obra Quattro librri dell'archittetura, publicada en Venecia en 1570, afirma que los graneros debían estar situados hacia el sur, para que la paja estuviera seca, a fin de no pudrirse.

Andrea Palladio encontró inspiración en los grandes complejos que se parecían a las casas de campo rodeadas por sus dependecias. Por ejemplo, los graneros curvos, que recorren el costado de la imponente fachada de la Villa Badoer recordaba a aquellas visibles en el foto de Augusto. En su tratado Palladio muestra el sistema de villas simétricas, aunque era consciente que en caso de no poder exponer ambos lados de los graneros al sur, el complejo nunca sería construido de manera simétrica.