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martes, 14 de julio de 2015

Cosme el Viejo y Lorenzo de Médicis: Mecenazgo Artístico



Los Medici o Médicis fueron una poderosa e influyente familia del Renacimiento de Florencia, entre cuyos miembros se destacaron cuatro papas (León X, Clemente VII, Pío IV y León XI), numerosos dirigentes florentinos, que sobresalieron por ser mecenas, patrocinando desinteresadamente a los artistas y científicos de su época. 

Los Medici fueron uno de los linajes de mecenas más importantes de Italia y de Europa. Los logros más significativos de la familia fueron en el campo del arte y de la arquitectura, tanto que los talentos que ellos emplearon son hoy las referencias principales.

La principal adquisición de la familia a través de la historia fue Miguel Ángel, un arquitecto, escultor y pintor, considerado uno de los mejores en los tres campos, quien produjo una serie de obras para distintos miembros de la familia, comenzando con Lorenzo el Magnífico. Además de contratistas de obras de arquitectura y mecenas artísticos, los Médici fueron prolíficos coleccionistas, reuniendo multitud de obras que hoy forman la colección central de la Galleria Uffizi de Florencia.

En arquitectura, los Médici son responsables de varios edificios notables de Florencia, incluyendo la Galleria Uffizi, el Palacio Pitti, los Jardines de Boboli y el Palacio Medici.


  • Juan di Bici de Medici comisionó personalmente a Brunelleschi para reconstruir la iglesia de San Lorenzo en 1419
  • Cosme el Grande también encargó a Brunelleschi finalizar la cúpula de Santa Maria dei Fiori. Finalizada en 1436, era la cúpula más grande de su época
  • Leonor Álvarez de Toledo, esposa de Cosme I, compró el Palazzo Pitti a Buonaccorso Pitti en 1550
  • Cosme I apadrinó a Vasari, que construyó la Galleria Uffizi en 1560



Biblioteca Laurenciana, vestíbulo, escalera (Miguel Ángel Buonarotti)




Los Medici eran originarios del valle de Muguello. Emigraron a Florencia en el siglo XIII, pero consolidaron su riqueza bajo Juan de Medici (Giovanni di Bici, 1360 - 1429), cuyo hijo Cosme se convirtió en 1434 en el primer dignatario de la ciudad, posición que ocupó igualmente su hijo Pedro y su nieto Lorenzo, que pasará a la posteridad con el nombre de Lorenzo el Magnífico. Expulsada en dos ocasiones, y después reclamada, la familia tomó el control casi absoluto de la Toscana. Alabados como mecenas y criticados como tiranos, tuvieron una vida bastante atormentada. Cosme de Medici (1389 - 1464) ejerció tanto imperio sobre la oligarquía florentina que ésta creía, que privándola de su dirección, cuando fue expulsado en 1433 de la ciudad, recaería forzosamente en la deplorable política de cada uno para sí. Fundó una dinastía que rigió el destino de Florencia, primero secretamente durante el siglo XV, después abiertamente durante los siglos XVI y XVII. Había heredado de su padre un buen sentido comercial y olfato para los negocios. 

El mecenazgo es, a menudo una buena apuesta y Cosme tenía ambiciones dinásticas. Adquirió manuscritos, fundó bibliotecas (San Marcos, en la Abadía de Fiesiole, y la Biblioteca Laurenciana), patrocinó a figuras importantes como Argyropolous o Marcilio Ficino, crenado un círculo de debates que el inicio de la Academia Platónica. Frecuentó a pintores como Fra Angelico, al cual comisionó el retablo para el altar mayor de San Marcos y a Paolo Uccello quien pintó para él, en tres episodios, la Batalla de San Romano. Su escultor preferido fue Donatello, a quien confió la decoración en etrusco y las puertas de bronce de la Vieja Sacristía de San Lorenzo. Ejecutó también para Cosme la estatua de David y el grupo de Judith Holofernes. Puso en manifiesto varias veces su pasión por la arquitectura. Aunque admiraba a Brunelleschim quien en 1436 terminaba la cúpula de la catedral, Cosme escogió a Michelozzo di Bartolomeo para la construcción de las villas de Careggi y de Cafaggiolo, así como para la edificación del palacio de la via Larga. 

El concepto de vida familiar retirada en el campo fue acelerado por una evolución que empezó a vislumbrarse en la Florencia del siglo XV, cuando se empezaron a construir villas con jardín contiguo y cerrado. Fue en edificios como el Palacio Medicis de Michelozzo o el Palacio Pitti donde empezaron a desarrollarse ese tipo de jardines. 

Los primeros jardines de este tipo fueron adoptados en torno a las propiedades de las familias patricias, en medio del paisaje de la Toscana. Los humanistas florentinos no fueron tampoco privados de villas adaptadasa sus sueños. La creación de la Academia coincide con el regalo hecho a Ficino por Cosme, en 1462, de una pequeña morada, vecina de la suya, en Careggi. Muy pronto el jardín adquirió una importancia primordial, como lo muestra gran villa medicea, la de Careggi. Michelozzo había acabado las reformas de la antigua casa solariega gótica, adquirida por Cosme hacia 1434 - 1440, había simplificado su aspecto y añadido una fachada que daba a los parterres, perforada por vanos más armoniosos. Pió II y Galeazzo Maria Sforza la visitaron como una de las más bellas moradas de Italia, sobre todo por el encanto de su jardín. 


Annunciazione Cavalcanti (Santa Croce, Firenze), fue realizada por Donatello


Lorenzo de Medici (1449 - 1492) sucede a su padre, Pedro de Medici a la edad de 20 años. Llamado el Magnífico, acabó por merecer su sobrenombre: la guerra había sumido a Italia en un baño de tal humillación que los florentinos vieron en Lorenzo al santo patrón de una era de paz, de abundancia y de gloria. En el siglo XIX historeadores nostálgicos cantaron las alabanzas del hombre que ofreció a su ciudad el último gran período de dominio cultural, era la época de Ficino y de Pico della Miracola, de Fillipino Lippi, de Botticelli y de Verocchio, de las grandes esperanzas de Leonardo da Vinci y de las ambiciones del joven Miguel Ángel.

La gran innovación cultural de Lorenzo se puede encontrar en su pasión por la vida en el campo y en su afición por las justas a las cuales les dio un fuerte impulso. Su obra política aparece como ardua y complicada, ya que tuvo que mostrarse atento en no abusar del margen de independencia del que gozaba la familia. En cambio, sus intervenciones en el campo cultural prueban que en el interior del hombre de estado y del jefe del clan se escondía un príncipe erudito. Su gran orgullo fue el de haber obtenido, en 1489, del papa Inocencio VIII el título de cardenal para su hijo Juan (el futuro Leon X), que iba a inmortalizar el nombre de los Medici.

Indiscutiblemente dotado de un gran talento y de una sólida cultura, Lorenzo de Medici tenía el sentido de la innovación intelectual y artística. Para él, el mecenagazgo consistía menos en efectuar encargos que en exhortar a los grandes a recurrir a los servicios de los artistas florentinos. En 1480 recomienda al rey de Nápoles, Giuliano da Maiano, y en torno a 1485 Verocchio viaja a Venecia. En la misma fecha Leonardo da Vinci se trasladó a Milán, bajo la sugerencia del señor de Florencia, que ansiaba satisfacer a Ludovico el Moro. En 1481, a instancias de Sixto IV della Rovere, reconciliado con Florencia, un equipo de pintores, entre las más importantes personalidades del arte toscano, Botticelli, Domencico Ghirlandaio, Signorelli, son enviados a Roma para decorar la Capilla Sixtina. A su vez Fillipino Lippi viaja a Roma llamado por el cardenal Carafa para decorar su capilla en la iglesia Santa Maria Sopra Minerva y por el papa Alejandro VI para pintar los Aposentos Borgia. Incitó a su primo Lorenzo di Pierfrancesco encargar a Botticelli La Primavera y El Nacimiento de Venus. Fueron los Tornabuoni y los Sassetti, asociados de Lorenzo el Magnífico, quienes pagaron a Ghirlandaio los ciclos de frescos de Santa Trinitá y de Santa Maria Novella. Encomendó a Giuliano da Sangallo la edificación de una de sus casas de campo favoritas, la de Poggio a Calano, y a Perugino, Botticelli, Ghirlandaio y Fillipino Lippi decorar su villa de Spedaletto, cerca de Arezzo, cuyos frescos han desaparecido. Discípulo de Botticelli, trabajó en Spoleto y en Roma, Fillipino LIppi recibió en 1484 - 1485 el encargo de terminar los prestigiosos frescos de Masaccio (fallecido unos cincuenta años antes) en la capilla Brancacci de la iglesia del Carmine de Florencia. Fue solicitado asimismo por los Strozzi en 1487, para decorar la capilla de la familia, situado en el transepto de Santa Maria Novella.

Giuliano da Sangallo (1445 - 1516) fue el arquitecto oficial de Lorenzo el Magnífico. Como heredero de la tradición de Brunelleschi, dirigió, a instancias de Lorenzo, los primeros trabajos de construcción de la iglesia Santa María delle Carceri en Prato. Superando a su maestro, supo interprestar los ideales aristocráticos y neoplatónicos del círculo de los Medici. Ejecutó la sacristía de la iglesia Santo Spiritu y realizó la villa de Poggio a Calano. También Benedetto da Maiano (1442 - 1497), formó parte del selecto grupo de arquitectos de Lorenzo el Magnífico. Construyó el Palazzo Strozzi, partiendo de criterios elaborados por Michelozzo.

La acción cultural de Lorenzo el Magnífico se manifestó de dos maneras: por una prestigiosa política y por un cierto número de iniciativas personales y de encargos. No se puede ignorar la magnitud de la primera, aunque tendiera a desalojar de Florencia a sus artistas, por otro lado, los proyectos más interesantes fueron casi todos interrumpidos por la muerte prematura de Lorenzo a los cuarenta y tres años de edad.


Villa de Poggio a Caiano, Giuliano da Sangallo, 1487. 

viernes, 27 de julio de 2012

Escultura del Renacimiento


La escultura del Renacimiento se entiende como un proceso de la escultura de la Antigüedad Clásica. Los escultores encontraron en los restos artísticos y en los descubrimientos de yacimientos de aquella época pasada la inspiración perfecta para sus obras. También se inspiraron en la Naturaleza.

La escultura en el Renacimiento tomó como base y modelo las obras de la Antigüedad clásica y su mitología, con una nueva visión del pensamiento humanista y  de la función de la escultura en el Arte. Como en la escultura griega se buscó la representación naturalista del cuerpo humano desnudo con una técnica muy perfeccionada, gracias al estudio meticuloso de la anatomía del cuerpo humano. 

El cuerpo humano representó la belleza absoluta, cuya correspondencia matemática entre las partes se encontraba bien definida y el contrapposto (oposición armónica de las distintas partes del cuerpo de la figura humana) fue utilizado desde Donatello hasta Miguel Ángel. Fue en el Renacimiento cuando la escultura quedó liberada del marco arquitectónico, los relieves se realizaron con la regla de la perspectiva y se mostraban a los personajes con expresiones de dramatismo, como se puede observar, por ejemplo, en el David de Miguel Ángel.


La escultura del Renacimiento se sirvió de toda clase de materiales, principalmente del mármol, bronce y madera. El bronce compitió con el mármol en monumentos funerarios, fuentes y pequeñas esculturas para decoración de interiores, así como en estatuas ecuestres. Las reproducciones de estatuillas de bronce tuvieron gran difusión en el Renacimiento, debido al gran número de coleccionistas. En Florencia fueron Antonio Pollaiolo y Andrea del Verocchio los iniciadores por encargo de los Medici y del taller de Leonardo da VInci se conservan pequeños bronces con el caballo encabritado.








La madera fue utilizada tanto en Alemania como en España, donde la riqueza forestal y el trabajo tradicional de la madera policromada estaba muy arraigado, utilizándolo en la realización de retablos y altares.


La terracota fue empleada como material más pobre, y por lo tanto más económico, se utilizó terracota de color natural y policromada. El artista italiano Pietro Torrigiano realizó en España varias esculturas de barro policromadas, algunas de ellas se conservan en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. A Lucca della Robbia se le atribuye la invención del barro esmaltado que empleó en el tabernáculo de Santa María Novella en Florencia en combinación con el mármol para darle coloridoa la obra. Su taller, continuado por su sobrino, realizó gran cantidad de obras de terracota esmaltada que se difundieron por toda Europa. 


Mientras en el resto de Europa imperaba aun el arte gótico, en Italia comienza en el siglo XV el Quattrocento o Renacimiento temprano. Sus antecedentes tuvieron lugar en el sur de Italia, en la corte de Federico II, bajo cuya protección nació una escuela artística que se anticipaba al Renacimiento del siglo XV. Fue la región de Toscana, durante el anterior período la que heredó esta manera de hacer escultura en la figura de Nicolás Pisano, su hijo Juan Pisano, Andrea Pisano (realizó las primeras puertas del Baptisterio de Florencia) y Nino Pisano.


Nicolás Pisano llegó desde Apulia a establecerse en Pisa (Toscana). Allí se mantenía todavía el arte románico y se empezaba a emplear el gótico. Nicolás Pisano recibió el encargo de labrar el púlpito de la catedral de Pisa, considerada como precursora del Renacimiento italiano.


Los escultores más importantes de este período fueron, sin lugar a dudas, Ghiberti, Donatello y Jacopo della Quercia, seguidos de cerca por Verocchio, ANtonio Pollaiuolo y Agostino di Duccio.









Esta etapa del Quattrocento comenzó con la realización de los relieves de las Puertas del Baptisterio de Florencia realizados por Lorenzo Ghiberti, un joven escultor de veinte años. El Baptisterio ya tenía dos puertas labradas por Andrea Pisano en 1330 y en 1401 se convocó a un concurso para las obras restantes. El concurso fue ganado por Ghiberti, terminando la primera de las dos puertas en 1424, su trabajo fue admirado por lo que la ciudad le encomendó la realización de la segunda puerta (Puertas del Paraíso, como se la conoce), considerada como uno de los grandes hitos del Quattrocento.


El segundo gran escultor de este período fue Donatello. Fue mucho más polifacético en su obra, concentrándose sobre todo en la figura humana. Donatello es considerado como el precursor de Miguel Ángel. Su mayor interés fue la figura humana en las distintas edades, abarcando toda clase de tipos, gestos variados, y expresando en su obra los estados espirituales más heterogéneos. En la escultura de bulto redondo Donatello difundió el retrato renacentista del busto cortado horizontalmente. Esta manera de presentar los bustos retrato fue adoptada por los escultores del Renacimiento y llegó casi hasta la época barroca.


Jacopo della Quercia es el único de este primer grupo de escultores que no es nativo de Florencia, sino de Siena. Su estilo es grandilocuente y masivo, en contraste con el estilo detallado de Ghiberti. Su obra maestra fue la portada central de San Petronio en Bolonia, que comenzó en 1425. En sus relieves domina la monumentalidad y el tratamiento de hercúleos desnudos, anticipándose al estilo de Miguel Ángel. Jacopo della Quercia es el autor de la Fuente Gaia de Siena, de las tumbas de llaria del Caretto en Luca y de Galeazzo Bentivoglio en Bolonia.


El grupo de la familia dela Robbia está encabezado por Luca della Robbia, que se dedicó casi por completo al tratamiento de la infancia y juventud de la figura femenina. Creó una escuela en la que introdujo la técnica del barro vidriado, que fue apareciendo en los más diversos temas, desde el pequeño relieve hasta el retablo con copiosas figuras. También trabajó en mármol y en bronce. Por su parte, Andrea della Robbia, sobrino de Luca fue el mejor dotado de sus seguidores. Es el autor de los tondos de niños labrados en el Spedali degli Innocenti (Hospital de los Inocentes) de Florencia.










Andrea del Veroccio (pintor, escultor y orfebre) estuvo muy influenciado por las obras de Donatello. Incluso llegó a repetir algunas de sus obras, como el David, entre otros. Trabajó en la corte de Lorenzo de Mecici en Florencia. Entre sus alumnos cabe mencionar a Leonardo da Vinci, Perugino, Sandro Botticelli y Ghirlandaio. Su influencia llega hasta el mismísimo Miguel Ángel. 


El Cinquecento o pleno Renacimiento se desarrolló a lo largo del siglo XVI con características diferenciadas en cada una de las dos mitades del siglo, dominando el clasicismo en la primera y el manierismo en la segunda. Supuso el triunfo de las experiencias del Quattrocento. Una de sus características principales es el gusto por la grandiosidad monumental. Mientras los artistas del Quattrocento crearon escuela en Florencia, los artistas del Cinquecento crearon sus obras y desarrollaron su arte principalmente en la ciudad de Roma, centro artístico del nuevo siglo. El artista representativo de este período es Miguel Ángel, personaje de gran fuerza y personalidad.


Miguel Ángel Buonarotti resume  en su persona casi todo el arte escultórico de su época en Italia. En los primeros treinta años de su vida conservó algunas tradiciones del siglo XV produciendo obras moderadas y bellas. De esta época son esculturas de la Madonna de Brujas y la Piedad con algunos Bacos y Cupidos y el David de Florencia, aunque, desde que recibiera los encargos de construir grandes monumentos, comenzó a desarrollar un estilo gigantesco, vigorosísimo, lleno de pasión, único y muy personal, como por ejemplo las estatuas de los sepulcros de los Médici, en Florencia, y la estatua de Moisés.


Sansovino fue un artista educado entre los artistas florentinos que se manifiesta en sus esculturas. Amante de la anatomía y del clasicismo, sobre todo en las estatuas que decoran los mausoleos del cardenal Sforza en la Iglesia Santa María del Popolo. Su discípulo Jacobo Sansovino trabajó en Venecia, siendo el gran difusor de la obra de Miguel Ángel. Una de sus mejores obras escultóricas es el Baco.


Finalmente nos encontramos con Benvenuto Cellini, quien fue escultor y orfebre de profesión. Su obra monumental de bronce de Perseo con la cabeza de Medusa fue un símbolo del triunfo de la familia de los Médici sobre la República florentina. Es también el autor del Cristo de mármol del Monasterio de El Escorial. 




























lunes, 23 de julio de 2012

Lorenzo Ghiberti y las Puertas del Baptisterio de Florencia

Mientras en el resto de Europa imperaba todavía el Arte gótico, en Italia comenzaba, en el siglo XV el Quattrocento o Renacimiento temprano. Es el momento en que triunfa el hombre y la naturaleza. La escultura va por delante de la arquitectura y de la pintura, desarrollándose vertiginosamente. Sus antecedentes tuvieron lugar en el sur de Italia, en la corte de Federico II, bajo cuya protección nació una escuela artística que ya se anticipaba del Renacimiento en el siglo XV. 


Será la ciudad de Florencia, ciudad próspera en estos momentos, con la poderosa familia de los Medici, mecenas y promotores del Arte, la que tome el protagonismo en la figura de su mejor representante: Lorenzo Ghiberti. A partir de ese momento ya no se detectará ningún lastre medieval. La escultura florentina será, durante siglo y medio, la dominadora del retrato de busto, del ecuestre, del relieve y del bulto redondo. El material empleado por excelencia en este período fue el mármol. seguido del bronce.

Lorenzo Ghiberti (Florencia, 1378 - 1. de diciembre 1455). Escultor, orfebre, arquitecto y escritor de arte italiano del Quattrocento. Comenzó su actividad artística como orfebre. Sin embargo, no ganó fama hasta 1401, cuando participó del concurso para decorar las segundas puertas del baptisterio de la Catedral (Duomo) de Florencia, resultando ganador, al renunciar al premio con igual mérito, Brunelleschi, también finalista.

Su triunfo en dicho concurso resultó decisivo en su vida, puesto que la magnitud de aquella tarea requirió la creación de un taller de gran tamaño, que se convertiría en el principal de la ciudad durante medio siglo. En él se formaron figuras destacadas del Renacimiento, como Donatello, Michelozzo, Uccello, Masolino y Filarete. 


El trabajo en las denominadas Puertas del Paraíso duró más de veinte años. Se incluyen en ellas veinte episodios de la vida de Cristo y ocho tallas de santos, de un estilo minucioso, cercano al gótico.

Su obra tuvo tanto éxito que el gremio de comerciantes de Florencia le encomendó el encargo de ejecutar para el mismo baptisterio una tercera doble puerta, que acabó en 1452. Está decorada con diez bajorrelieves en bronce dorado que representan escenas del Antiguo Testamento, en un estilo totalmente diferente al anterior, en el que se aplican las reglas de la perspectiva renacentista. Miguel Ángelbautizó esta puerta como Puerta del Paraíso, nombre con la que se la sigue conociendo en la actualidad.

También esculpió algunas estatuas de bronce para la iglesia florentina de Orsamicele. En los últimos años escribió tres tomos de Los Comentarios, en los que se incluían, con valiosas referencias a pintores y escultores italianos, así como una autobiografía que es la primera que se conserva de un artista. 

El Baptisterio de San Juan en Florencia tiene una gran importancia en la historia del Arte Occidental. Su planta octogonal simboliza los ocho días de la Resurrección de Cristo, así como la vida eterna dada a través del bautismo. Sus tres puertas están compuestas por relieves narrativos que se fueron llevando a cabo a lo largo del tiempo y cuya historia vale la pena conocer.

Comencemos en 1330 con el escultor y arquitecto Andrea Pisano quien se encargó de la puerta sur del baptisterio. Es su única obra autógrafa y también su realización más madura. Se destacó en el reto que suponía distribuir el conjunto de escenas a lo largo de las puertas, para lo cual la dividió en rectángulos, separados por marcos de tachones y cabezas de leones en relieve de carácter decorativo. 



La ciudad de Florencia fue la cuna del Renacimiento. El apoyo y promoción que recibían los artistas para impulsar el nuevo movimiento artístico y filosófico fue su esplendor cultural. Con el nuevo espíritu de modernidad, en Florencia se realizaban concursos para que sus monumentos públicos fueran diseñados por los mejores artistas del momento. 

En 1401 se inició el concurso para la realización de la segunda puerta del Baptisterio de San Juan, la puerta norte. Siete escultores competieron en él, incluyendo a Lorenzo Ghibert, Filippo Brunelleschi, Donatello y Jacobo della Quercia. El desafío consistía en realizar un relieve en bronce y oro que representase el Sacrificio de Isaac, lo cual encerraba tres problemas: el primero era un problema expresivo, pues obligaba a realizar dos figuras en contraste, la víctima inconsciente y el renuente verugo, el segundo era narrativo, porque la aparición del ángel debía mostrarse en el momento en que este muestra el carnero y detiene la mano de Abraham, y el último problema era espacial, ya que a cierta distancia de la escena debían aparecer dos figuras humanas con un asno. Además el relieve debía enmarcarse en medallones cuatrifoliares, como los utilizados en la puerta anterior por Andrea Pisano.

El ganador del concurso resultó ser Ghiberti, y hasta se comenta que Brunelleschi estaba tan desilusionado por ese resultado que partió a Roma para estudiar arquitectura y nunca más volvió a esculpir. Ghiberti utilizó el espacio tetralobulado como base para su diseño, situando al ángel y al carnero en las dos secciones salientes de la parte superior y a los pies de los dos jóvenes en el saliente izquierdo del inferior. Las figuras muestran los suaves ritmos del gótico tardío , salvo en Isaac, que muestra un torso helenístico, retomando la forma clásica del arte de la Antigüedad Grecolatina.

La puerta norte del Baptisterio contiene altos relieves con escenas de la vida de Cristo, cuatro evangelistas y cuatro doctores. Estos conservan la composición en cuadrícula que había utilizado Andrea Pisano, con un punto de vista centralizado y una cuasi-simetría espectacular. Pero lo que hizo vencedor a Ghiberti es el hecho de que sus relieves se ajustan aun al arte gótico de Andrea Pisano, con peculiaridades cortesanas de elegancia y delicadeza, a la vez que retoma formalidades clásicas y sobrias, pero sobre todo un arte cargado de espiritualidad y simbolismo.



El Baptisterio de San Juan de Florencia obtuvo su tercera y última puerta en 1452, elaborada también por Ghiberti, quien ya había trabajado en la segunda puerta al ganar el concurso. Esto le concedió la admiración de sus contemporáneos, y por ello, en 1425, los administradores del Baptisterio le adjudicaron directamente la tarea de la realización de la última puerta.

Desde esa fecha hasta 1452 elaboró la puerta actualmente ubicada en el lado este. El resultado final fue tan espléndido que justamente se decidió colocarla en la sección oriental por ser la más jerarquizada de todas. Se dice que fue Miguel Ángel quien las bautizó como las Puertas del Paraíso, porque su belleza y perfección merecía estar en la entrada del Paraíso.

Ghiberti reemplazó los veintiocho paneles cuadrilobulares de las puertas anteriores por diez paneles rectangulares que encierran historias del Antiguo Testamento, comenzando con la creación de Adán y Eva. Elaboradas con una nueva concepción del espacio y de la composición, las escenas ahora poseen un fuerte carácter pictórico. Ghiberti agregó paisajes, arquitecturas, y numerosos personajes en estos relieves trabajados en una multiplicidad de planos sumamente reducidos, que provienen de la técnica de relieve schiacciato (aplastado), inventada por Donatello.

Gracias a las cualidades pictóricas de los distintos planos, la sensación de profundidad espacial aumenta considerablemente. Las complejas composiciones son coherentes y unitarias y la perspectiva central contribuye a generar un orden lógico dentro del cual las multitudinarias figuras se modelan con mayor o menor relieve de acuerdo a su ubicación espacial. Casi parece una pintura en bronce, refinada y elegante.

La Puerta del Paraíso ha sido siempre admirada como su obra maestra. En 1966 fue muy dañada por una inundación, y luego de su restauración se la trasladó al Museo dell' Opera del Duomo y se la sustituyó por una copia.




jueves, 19 de enero de 2012

Arquitectura Renacentista, (Primera Parte)

Arquitectura Renacentista (Primera Parte)





Nota: La Arquitectura Renacentista abarca varios siglos, y, si bien comenzó en Italia, se extendió paulatinamente, por toda Europa. A fin de realizar un trabajo serio y bastante detallado, he decidido escribirlo por partes, a fin de una mejor comprensión.



La arquitectura renacentista (como todo el arte del Renacimiento) se produjo en Europa Occidental durante los siglos XIV a XVI. Se caracteriza por ser un momento de ruptura en la Historia de la Arquitectura, en especial con el estilo gótico.

Produce innovaciones en diferentes esferas: tanto en los medios de producción como el lenguaje arquitectónico que se plasmó en una adecuada y completa teorización. Otra de las notas que caracteriza este movimiento es la nueva actitud de los arquitectos, pasando de ser artesanos a verdaderos profesionales, marcando en cada obra su estilo personal. Las grandes catedrales góticas son, en su gran mayoría anónimas, sin embargo las grandes obras renacentistas están todas firmadas. Inspiraron su labor en su interpretación propia de la Antigüedad clásica, en particular en su vertiente arquitectónica, que consideraban modelo perfecto de las Bellas Artes.

La historia de la arquitectura en el Renacimiento, suele dividirse en los siguientes tres períodos:

  • Siglo XIV e inicios del Siglo XV: Quattrocento, momento en que se destaca la figura de Filippo Brunelleschi y Leon Battista Alberti. Es una arquitectura que aspira al Clasicismo y que pone los puntales teóricos de la canonización del estilo, que caracterizará el período siguiente.
  • Siglo XV e inicios del Siglo XVI: Cinquecento o fase del Alto Renacimiento , en los que se destacan Donatello y Bramante.
  • Siglo XVI: Manierismo, donde las invividualidades de los arquitectos comienzan a sobreponerse al proyecto teórico clásico. Destacan maestros como Miguel Ángel, Andrea Palladio y Giulio Romano.
La arquitectura del Renacimiento estuvo bastante con una visión del mundo durante ese período, sostenida en dos pilares esenciales: el clasicismo y el humanismo. las siguientes son, en granes rasgos, sus características generales:

  • Búsqueda del ideal clásico: A través del clasicismo los hombres del Renacimiento miraban hacia el mundo greco-romano como modelo para su sociedad contemporánea, buscando aplicar en la realidad material cotidiana aquello que consideraban que pertenecía a un mundo más idílico que real.La Arquitectura intentó concretar conceptos clásicos como la belleza, fundamentando en la Arquitectura clásica griega y romana, para llegar, de esa manera, a alcanzar un mundo ideal.
  • Visión profana de temas religiosos: Los valores clásicos, desde el punto de vista del clasicismo de enorme influencia, eran considerados paganos y de carácter pecaminoso. Para superar la censura de la Iglesia Católica, se integró la visión del mundo cristiano con el proyecto de recuperación de los ideales clásicos a través de escenas desacralizados y edificios hechos a la medida del hombre. 



  • Influencias de la naturaleza: La naturaleza era vista como la creación suprema de la obra de Dios, y el elemento más próximo a la perfección, (ideal que se debía de buscar a través de la estética clásica. De esta manera se pasa de la búsqueda de la inspiración en la naturaleza a la inspiración a las formas de la propia naturaleza.
  • Antropocentrismo y humanismo: Además de la naturaleza como creación perfecta, se vuelve la mirada hacia el ser humano. El hombre se analiza como medida y referencia del Universo, convirtiéndose en el objeto central de manifestación artística.
Un dato importante en la definición de espacionalidad en el Renacimiento es la incorporación de la perspectiva  como instrumento del proyecto arquitectónico, y la noción del diseño como forma del conocimiento.

La principal ruptura con el espacio medieval se produce en el momento en que los arquitectos del Renacimiento pasan a diseñar en sus edificios un desarrollo en el que las reglas del diseño son facilmente asimilables por los usuarios del mismo, llegando a conclusiones que impondrán el propio ritmo al edificio y a su entorno.


El dominio del lenguaje clásico, gracias al cual se podrán integrar estos efectos útiles al edificio, hacen posible el estudio de la perspectiva. Como resultado  surge una arquitectura insertada en un espacio perspectivo, integramente aprehendido por el observador  y cuyas relaciones proporcionales  son muestra de forma analítica y objetiva.


Estas nuevas relaciones espaciales son especialmente evidentes comparadas con el espacio en las catedrales góticas. En ellas, la intención arquitectónica es que el observador sea dominado por el espacio y alce su mirada hacia la cima. En el espacio renacentista el edificio no domina al individuo, más bien éste reflexiona sobre su espacialidad y logra manejarla. De esa manera se llega a concretar una arquitectura a la medida del hombre.


La arquitectura producida por los artistas renacentistas, humanistas en general, procuraba mantener una imagen erudita y literaria, más allá de la mera reproducción de las ruinas greco-romanas. Los arquitectos creaban siempre en busca de un modelo ideal, en detrimento de los modelos existentes. Estos modelos ideales o idealizados fueron sistematizados y plasmados de forma teórica, lo que dará origen a los tratados clásicos de Arquitectura de la época.






Para la creación del modelo teórico, la observación de las ruinas fue la inspiración predominantes de los primeros arquitectos renacentistas italianos, pero a medida que el Renacimiento evolucionaba, pasarán de ofrecer o recuperar los cánones y obras técnicas del clasicismoa redactar sus propios tratados del estilo, que aunque basado en el clasicismo, llegan a ser anti-clásicos.


Es remarcable para la formación arquitectónica renacentista los diez libros de De Architectura del arquitecto romano Marco Vitruvio (siglo I antes de Cristo), básicos para la difusión de las ideas del canon y orden . Fue el único tratado del período clásico que sobrevivió después de la caída de Roma, habiendo sido copiado y conservado de forma fragmentaria en general en las bibliotecas de los monasterios medievales. Gran parte del esfuerzo de los tratadistas del Renacimientoera la de recuperar el contenido perdido, llegando a aventurar patrones que no existían en el texto original.


El tratado vitruviano, como único gran referente teórico de la arquitectura clásica, y a pesar de su carencia de contenido, sirvió de base para todos los principales estudios realizados por el Renacimiento. Por ejemplo, un trabajo nítidamente derivado del vitruvianoson los diez libros de Leon Battista Alberti conocidos como De re aedificatoria.


Junto a la inspiración vitruvianaun elemento que caracterizará los a los principales tratados renacentistas, especialmente los que fueron escritos al principio del Renacimiento, es que sus autores procuraban posicionar al arquitecto como una figura perteneciente a la élite fundamental en cualquier estructura social, convirtiéndolo así en un fenómeno que está ligado a la ascención social del mero artesano al artista. La constatación de esta modificación en la categoría de los arquitectos como artistas nobles e intelectuales, diferente a los meros artesanos de orígen popular, se evidenciaal verificar para quienes estaban escritos aquellos tratados, ya que, en general, eran dedicados a la nobleza, poseían un estilo refinadoy abordaban cuestiones de interés público de los príncipes que componían la estructura política italiana.


Esta teoría se fija claramente en la obra de Alberti, De re aedificadora. En ella, Alberti declara que el arquitecto es el brazo del príncipe. Retoma la visión vitruviana de la arquitectura y afirma que ésta no se limita a la mera construcción, porque la verdadera arquitectura está dotada de virtud (concepto clásico, referente al dominio de los hombres). Si la Arquitectura es virtuosa sirve como pieza de juego político, ya que tal dominio de los hombres forma parte de la formulación de la política clásica (fundada en la idea de ciudadcomo lugar de convivencia y germinadora de la política). La estética del Renacimiento es, por lo tanto, también un reflejo de un determinado pensamiento político.










lunes, 19 de diciembre de 2011

Cúpula Duomo Florencia

CÚPULA DUOMO FLORENCIA





Una excelente animación de la Cúpula del Duomo de Florencia, obra de Brunelleschi


La Basílica de Santa María dei Fiore es la Catedral de Florencia, notable por su cúpula. Es una de las obras maestras del arte gótico y del primer Renacimiento italiano. Símbolo de la riqueza y del poder de la capital toscana durante los siglos XIII y XIV, la catedral florentina es uno de los edificios más grandes de la cristiandad.

Destaca de forma singular la grandiosa cúpula de Brunelleschi de 100 metros de altura interior, 114,5 metros de altura exterior, el campanario independiente de Giotto de 82 metros de altura, el Baptisterio de San Juan construido en Florencia después de la Basílica de la Santa Cruz y Santa María Novella con las famosas puertas de bronce de Ghibert. El conjunto, formado por la iglesia, el campanario y el Baptisterio de San Juan, en el centro de la ciudad, constituye una de las joyas artísticas y arquitectónicas de Florencia.

Fue levantada en el espacio que ocupó la antigua iglesia de Santa Reparata, impulsada su construcción por la magnificencia de las nuevas catedrales de Pisa y Siena. A finales del siglo XIII la antigua iglesia de Santa Reparata, de nueve centurias, se derrumbaba, como lo atestiguan los documentos. Más au, resultaba demasiado pequeña, en un período de rápido crecimiento de la población. La próspera Florencia quería sobrepasar la grandiosidad de sus rivales toscanos, Pisa y Siena, con una iglesia magnífica, más grandiosa en tamaño y adornada ricamente en el exterior. 

La cúpula, de 45,6 metros de ancho era, originariamente una cúpula de madera construida por Arnolfo di Cambio. Construir una cúpula sobre un presbiterio conllevaba muchos problemas técnicos. En 1419 tendrá lugar un concurso para diseñar una nueva cúpula para la catedral. Los dos competidores más importantes eran Lorenzo Ghiberti (famoso por su labor en las Puertas del Paraíso en el baptisterio) y Filippo Brunelleschi.




Un desconocido arquitecto de la época llegó incluso a proponer que se llenara la catedral de tierra antes de levantar la cúpula, a fin de construir la cúpula encima de la tierra moldeada (aun era desconocida la forma de construir una cúpula con tanto peso y magnitud).

Filippo Brunelleschi se inspiró en la cúpula del doble emparedado del Panteón de Roma. Con la ayuda de Donatello y Nanni di Banco construyó un modelo de madera y ladrillo (exhibido en el Museo de la Opera del Duomo). Brunelleschi ganó por poco. Su modelo sirvió como guía para los artistas, pero intencionalmente lo presentó incompleto, con la finalidad de asegurar su conrol sobre dicha construcción.

Las soluciones del artista eran ingeniosas y sin precedentes, , el peculiar diseño octogonal del doble emparedado: la cúpula se eleva sobre un tambor octogonal, lo que permitía que la cúpula entera fuera construida desde la superficie, sin necesidad de andamios, que suponían un elevado costo.

Esta enorme construcción pesa 37 toneladas métricas y contiene más de 4 millones de ladrillos. Brunelleschi hizo varios modelos y dibujos durante su construcción. Tuvo que inventar máquinas elevadoras especiales y grúas para izar las piedras grandes. Estas máquinas especialmente diseñadas y las brillantes técnicas de albañilería fueron las espectaculares contribuciones a la arquitectura de Brunelleschi. La habilidad de traspasar un círculo en una cara de un cono dentro del interior del doble emparedado permite la construcción del arco horizontal que se sostiene a sí mismo, ya que, geométricamente, un plan circular es necesario para tal construcción.



Pese a la resolución del concurso, ambos arquitectos fueron los encargados de llevar a cabo la obra. Ghiberti se burló de los planos y los tildó de imposibles. Brunelleschi, profundamente ofendido pretendió estar enfermo y partió para Roma, dejando el proyecto en las manos de Ghiberti, aunque pronto se dio cuenta de que no estaba en condiciones para hacerse cargo solo de aquella obra. Finalmente, en 1423 Brunelleschi regresa a Florencia, haciéndiose cargo de su construcción.

El trabajo de la cúpula comenzó en 1420 y fue completado en 1436. Fue la primera cúpula octogonal en la historia que se construyó sin el soporte de marco de madera (El Panteón romano fue construido entre 118 y 128 sin estructura de soporte, pero se trata de una cúpula redonda) y fue la mayor cúpula construida entonces, siendo, en la actualidad, la cúpula de albañilería más grande actualmente. Fue uno de los proyectos más espectaculares del Renacimiento.

La idea de Brunelleschi para coronar la cúpula con una gran linterna fue puesta en duda, dando lugar a otro concurso de adjudicación. Sus competidores fueron Lorenzo Ghiberti y Antonio Cachieri, Brunellesci resultó el ganador. Su diseño era para una linterna octogonal con ocho arbotantes en radio  y ocho ventanas arqueadas.





 La construcción de la linterna se inició algunos meses antes de su muerte en 1446. Su construcción se realizó durante 25 años, sin que su progreso fuera notable, debido a las intervenciones realizadas por varios arquitectos. Finalmente fue completada por su amigo Michelozzo, en 1461.El tejado cónico fue rematado por Verocchio, en 1469, con una capa de cobre y una cruz que contenía reliquias. Éste utilizó una grúa especialmente diseñada por Leonardo da Vinci. Esta última estructura supone una altura total de 114,50 metros entre la cúpula y la linterna. La cubierta de cobre fue golpeada por un rayo el 17 de julio de 1600 y se cayó. Fue reemplazada por otra, aun más grande, dos años más tarde. La cúpula de Florencia es uno de los monumentos que, desde su construcción, ha sido considerado como perfecto.

Los conocimientos matemáticos y mecánicos de Brunelleschi le convirtieron en un precursor del moderno diseño estructural. Aunque sus inmediatos sucesores que construyeron cúpulas no usaron sus máquinas y volvieron a los ingenios tradicionales de cabestrantes y poleas, algunos elementos de sus máquinas se anticiparon a los de la revolución industrial.

Desde el exterior la cúpula define por si sola una nueva imagen de la ciudad, tanto desde la visión próxima en cuanto presencia omnipresente desde la perspectiva de las calles, como volumen que se incorpora al panorama geográfico general y se identifica simbólicamente como montaña sagrada. Todo el entorno queda, desde entonces, poseído por su fuerza grácil y su presencia irremplazable, según palabras del también arquitecto Leon Battista Alberti: Desde fuera, desde lejos, parece cobijar a toda la ciudad de Florencia y a sus gentes.



sábado, 26 de noviembre de 2011

Filippo Brunelleschi

FILIPPO BRUNELLESCHI








Filippo Brunelleschi ha pasado a la historia por sus fundamentales aportaciones a la arquitectura. Sin embargo practicó también la escultura y puede ser considerado además como el inventor del sistema de representación de perspectiva focal. El nombre de Filippo brunelleschi estará eternamente ligado a la ciudad de Florencia, por haber realizado en ella una renovación estética durante el Quattrochento que le hizo comparable, incluso a Roma.

La verdadera explosión artística italiana se produjo durante el Renacimiento y, en realidad, tuvo su origen en Florencia a principios del siglo XV, gracias a los príncipes de los estados italianos, que no dudaron en ser los mecenas de artistas que, sin ese apoyo, quizás no hubiesen conseguido siquiera sobrevivir. 

Un soberbio Brunelleschi llenó a Florencia de muestra de su incomparable estilo: la Cúpula de Santa María de las Flores, El Hospital de los Inocentes, la Iglesia del Espíritu Santo y el Palazzo Pitti. Pero no solo este maravilloso arquitecto mostraba su arte, también lo hacían León Battista Alberti, el gran teórico de la estética renacentista, Bramante y Miguel Ángel, entre muchos otros.

Arquitecto y escultor italiano, iniciador del Renacimiento, nace en Florencia en 1377, hijo de un notario y de una dama de una noble familia, y fallece en la misma ciudad , el 16 de abril de  1446.





En 1399 lo podemos encontrar en el taller del orfebre Lunardodi Matteo Ducci, de quien aprendió el dibujo y el arte de la orfebrería, destacando en las labores de nielado y grutescos. En colaboración con su maestro hizo algunas figuras de plata para el altar de Santiago de la Catedral de Pistola y dos bustos de profetas. Cultivó la amistad con Donatello, de quien fue íntimo amigo y a quien debe su afición a la escultura. En 1401 tomó parte en el concurso de las segundas  puertas del Baptisterio de Florencia, en competencia con otros escultores, entre ellos Donatello y Ghiberti. Ejecutó como prueba un relieve en bronce representando el sacrificio de Isaak, pero al considerar la obra de Ghiberti, y de acuerdo con Donatello, consciente de no obtener la totalidad de los votos decidió retirarse y abandonó el campo de la escultura, para iniciar la formación como arquitecto, en donde se distinguirá principalmente.

Hacia 1404 se marcha a Roma en compañía de  Donatello y allí estudia los monumentos de la Antigüedad clásica, base  esencial de su estilo como arquitecto. En Roma se dedica a medir y a estudiar las formas clásicas, y fundamentalmente a analizar los sistemas de construcción, las estructuras de muros y bóvedas, la proporción de los órdenes clásicos , los sistemas decorativos. Hacia esas fechas consta que colaboró con Donatello para una figura en bronce que habría de hacer para la catedral florentina y la ejecución de una magnífica escultura en madera de María Magdalena, destruida en un incendio en 1471.

Preocupado por los estudios técnicos y matemáticos, son testimonio de ello sus estudios de relojería  y fundamentalmente los trabajos en torno a la búsqueda de las leyes y de la representación de perspectiva. Realizó dos tablas con la vista de la plaza del Baptisterio de la Catedral Florentina y el Palacio de la Señoría para las que se sirvió de instrumentos inventados por él mismo. En este sentido, la influencia que estos estudios y los procedimientos empleados ejercieron sobre los artistas florentinos fue decisiva.

En 1417 inicia la actividad en torno a la terminación de la catedral florentina de Santa María de las Flores. El problema suscitado era la construcción de la gran cúpula sobre el crucero, para la que se habían presentado varios proyectos no convincentes por el excesivo costo  y peligrosidad por su construcción , mientras que Brunelleschi ofrecía una solución audaz para la que no necesitaba cimbras  ni andamiajes complejos.




Después de muchas dudas y dificultades pudo vencer todas las resistencias, recibiendo el encargo de la construcción de la cúpula, obra que inició en 1420. La obra de Brunelleschi, que da una solución adecuada al problema de la terminación de este edificio gótico, y planteada la dificultad del obligado aprovechamiento del tambor octogonal, supone no solo la iniciación de la arquitectura de los tiempos modernos, sino también la culminación de la Edad Media. Concibió una gran cúpula de 42 metros  de diámetro, compuesta por una bóveda semiesférica comprendida en orea de sección apuntada, entrabada por las cadenas de piedra que como costillas enlazan el remate con los ángulos del tambor octogonal, que sirven para neutralizar los empujes, a la vez que prestan al conjunto un perfil apuntado, en armonía con las formas góticas del resto del duomo y del campanille.

De 1418 es el proyecto de la Basílica de San Lorenzo. En esta iglesia idea la renovación del modelo de basílica paleocristiana de tres naves con columnas corintias en las que apoyan los arcos de medio punto, capillas laterales en los contrafuertes y cúpula pequeña en el crucero. La nave central cubierta con artesonado clásico, y las laterales, más bajas y con bóvedas de casquetes esféricos. En la misma Basílica construye la Sacristía Vieja, que debía servir de capilla funeraria a los Médicis, en ella aparece la cúpula dividida en segmentos, recordando la bóveda gallonada medieval.

Su intervención en el Palacio Pitti, aunque no documentada, puede considerarse como indudable, aunque las profundas transformaciones verificadas en el edificio y su gran ampliación en el siglo XVI no permiten delimitar la obra del maestro. A él debe corresponder la idea de la fachada totalmente almohadillada y los vanos de arco de medio punto de gran dovelaje. Realizó un gran proyecto para Cosme de Médicis que nunca llegó a realizarse.

Su influencia fue decisiva en la influencia de la arquitectura florentina del Renacimiento, anulando a la de Alberti. Su estilo es claramente visible en las iglesias de las abadías de Fiésole (que le atribuye el Vasari) y en la de Séttimo, además de la que se percibe en las obras de Mizelozzo y de Giuliano de Sangallo, sus más inmediatos seguidores.

















domingo, 13 de noviembre de 2011

Miguel Ángel

EL DIVINO MIGUEL ÁNGEL








Miguel Ángel fue arquitecto, pintor, escultor y poeta. Nació el 6 de marzo de 1475 en el pueblo de Caprese, de esencia florentino, mantuvo sus lazos con Florencia, su arte y su cultura. La mayor parte de su madurez la pasó en Roma, trabajando en los encargos  de los continuados papas. 

Caprese es un pequeño centro del valle Tiberino, actual provincia de Arezzo, su padre, Ludovico de Leonardode Buonarroto Simoni, era podestá en nombre del gobierno en Florencia. Es en Florencia donde transcurre su infancia, juventud y algunos años de su madurez. Siendo niño demuestra su fastidio por las lecciones de gramática del humanista Urbino, a quien el padre confió su formación. A Miguel Ángel le deleitaba el dibujo y el estudio del arte, disfrutaba de recorrer las iglesias y copiar las pinturas, abandonando, a veces, las lecciones de gramática.


A los 13 años de edad ingresa en el taller de Doménico Ghirlandaio uno de los principales maestros de Florencia,  para aprender a pintar y a dedicarse a este oficio. Ghirlandaio fue uno de los maestros valorados por la fidelidad reflejada por el colorido de la época. Es aquí donde el joven Miguel Ángel tuvo la oportunidad de aprender todos los recursos técnicos del oficio, como, por ejemplo, una consistente técnica para la pintura de frescos, además de adiestrarse en el arte del dibujo, aunque sus ideas diferían bastante de las de su maestro, y pronto comenzó a estudiar las obras de los grandes maestros del pasado, como Giotto, Massacio y Donatello.

Dos años después comenzó a interesarse por las esculturas en el jardín de San Marcos. Se trataba de las esculturas griegas y romanas, cuyas obras contemplaba en la colección de los Médicis. Trató de revelar los secretos de los escultores antiguos que simbolizaban el cuerpo humano preciosamente en movimiento, con todos sus músculos y tendones.

Mientras Miguel Ángel trabajaba en el taller de Ghirlandaio, visitaba la escuela de escultura inaugurada por Lorenzo el Magnífico en el jardín colindante del Convento de San Marcos, donde Lorenzo de Médicis ofrece la posibilidad de instruirse en el lenguaje y las técnicas de la escultura, empleando su coleción de piezas clásicas. 


Miguel Ángel inicia sus estudios de escultura bajo el patronazgo de Lorenzo II el Magnífico y la dirección artística del donatelliano Bertoldo di Giovanni, y es admitido como hijo adoptivo por Lorenzo en el Palacio Médici, donde vivía con los más destacados miembros del humanismo, y se instruye, escultóricamente junto a Bertoldo en un ambiente elegante y culto. A los 16 años ya había realizado dos esculturas en relieve: El combate de los Lapitas o Centauromanía, donde mustra su dominio del movimiento y de la anatomía, y La Virgen de la Escalera, fechada entre 1489 - 1492, notándose la relación con la cultura clásica y la enseñanza toscana y florentina de Nicola Pisano y Donatello.








Tras la muerte de Lorenzo el Magnífico en 1492, huyó a Florencia y pasó por Venecia, instalándose después en Bolonia. Allí esculpió diversas obras bajo la influencia de la labor de Jacopo della Quercia. En el año 1496 decidió partir hacia Roma, ciudad que habría de verlo triunfar. Allí inició una década de gran intensidad artística, después de la cual, con treinta años de edad fue acreditado como un artista de primera línea. A los veintitrés años talló la Piedad del Vaticano, después del Bacus del Barguello, y posteriormente realizó el Tondo Pitti. De la misma época es el cartón de la Batalla de Cascina, actualmente perdido, pintado para la Señoría de Florencia, y el David, obra cumbre de la escultura, de una gran complejidad por la escasa anchura de la pieza de mármol, que fue colocado delante del Palacio del Ayuntamiento de Florencia, y se convirtió en la expresión de los supremos ideales cívicos del Renacimiento.


En marzo de 1505, Julio II le encargó la realización  de su monumento fúnebre. Miguel Ángel proyectó un complejo arquitectónico y escultórico monumental en el cual, más que el prestigio del pontífice, se loaba el triunfo de la Iglesia. El escultor, entusiasmado con esta obra, permaneció en Carrara por ocho meses para ocuparse personalmente de la elección y la elección de la extracción de los mármoles necesarios. Desgraciadamente, al regresar a Roma, el papa había dejado de lado aquel proyecto, absorbido como estaba con la reforma de Brabante en la Basílica de San Pedro. Miguel Ángel, contrariado, abandonó Roma y se dirigió a Florencia, pero a finales de noviembre de 1506, después de numerosas llamadas del pontífice que, hasta le llegó a amenazar con la excomunión, se reunió con él en Bolonia. 


En marzo de 1508 aceptó dirigir la decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina, cuyos frescos concluyó cuatro años más tarde, después de un trabajo solitario y tenaz. En esta obra ideó una grandiosa estructura arquitectónica pintada, inspirada en la forma real de la bóveda. En el tema general bíblico de dicha bóveda, Miguel Ángel interpuso una interpretación neoplatónica del Génesis, y dio forma a un tipo de interpretación de las imágenes que conseguirían ser un símbolo del arte del Renacimiento.


Después de la muerte de Julio II en mayo de 1513, el artista hizo un segundo  intento de seguir con la obra del mausoleo del pontífice. Con este propósito esculpió las dos figuras de los Esclavos y el Moisés que refleja una atormentada energía. Pero este segundo intento tampoco prosperó.


En 1516, por encargo de León X inició la fachada de la Basílica de San Lorenzo, trabajo que en 1520 debió abandonarse con gran amargura. Del proyecto original se conservan numerosos dibujos y una maqueta de madera. A partir de 1520 y hasta 1530, Miguel Ángel trabajó en Florencia y construyó la Sacristía Nueva de San Lorenzo, y la Biblioteca Laurenciana, en especial su escalera. Después del saqueo de Roma (1527), y de la expulsión de los Médicis de Florencia, Miguel Ángel formó parte del gobierno de la nueva República Florentina, de la cual fue nombrado gobernador y procurador general de la fabricación y fortificación de las murallas, y participó de la defensa de la ciudad asediada por las tropas papales. En 1530, después de la caída de la República, el perdón de Clemente VII lo salvó de la venganza de los partidarios de los Médicis. 








En 1534, al encontrarse a disgusto con la nueva situación política que se había instaurado en Florencia, abandonó la ciudad y se radicó en Roma, donde aceptó el encargo de Clemente VII para trabajar en el altar de la Capilla Sixtina, y donde, entre 1536 y 1541 realizó el magnífico Juicio Final. Hasta el año 1550 fue haciendo obras para la tumba de Julio II, y los frescos de la Capilla Paulina, que representan la Conversión de San Pablo y la Crucifixión de San Pedro.


Durante los últimos veinte años de su vida Miguel Ángel se dedicó especialmente a realizar trabajos de arquitectura (de los que hablaré una vez finalizada su biografía): dirigió las obras de la Biblioteca Laurenciana, y en Roma la remodelación de la Plaza del Capitolio, la Capilla Sforza de Santa María Mayor, la finalización del Palacio Farnese, y, sobre todo, la  finalización de la Basílica de San Pedro. De esta época son las últimas esculturas como la Piedad Palestrina o la Piedad Rondanini, así como numerosos dibujos y poesías de inspiración religiosa.


El proyecto de la Basílica Vaticana, en el que trabajó durante los últimos años de su vida, simplifica el proyecto  que concibió Bramante, si bien mantiene la estructura de planta de cruz  griega y la gran cúpula . Miguel Ángel creaba espacios, funciones  que engloban los elementos principales, sobre todo la cúpula, elemento directo del conjunto. Murió en 1564 en Roma, a los 88 años de edad. 


La familia Médici había  financiado la construcción de la Basílica de San Lorenzo de Florencia, según diseño de Brunelleschi. Empezada en 1420, durante la visita en 1515 del papa León X, la fachada estaba aun sin finalizar con solo un cerramiento a base de obra vista de piedra picada, y para la ocasión se recubrió la inacabada fachada con una construcción efímera realizada por Jacopo Sansorvino y Andrea del Santo. El pontífice decidió realizar un concurso para dicha fachada, patrocinada, como no podía ser de otra manera, por los Médicis. Miguel Ángel triunfó en el concurso frente a diseños de Raffaello Sanzio, Jacopo Sansovino y Giuliano da Sangallo. Proyectó realizar un frente en el que se representara toda la arquitectura y toda la escultura de Italia, ideando una fachada semejante a un retablo contrarreformista, pero que en realidad estaba inspirado en los modelos de la arquitectura profana, realizada con numerosas estatuas de mármol bronce y relieves. Realizó dos maquetas para dicha fachada, la segunda, con veinticuatro figuras de cera, en base a la cual se firmó el contrato, el 19 de enero de 1518. Entre los años 1518 y 1519 Miguel Ángel revisó los mármoles de Carrara, aunque el pontífice propuso aquellos  del territorio florentino. Fue el mismo pontífice que dio por finalizado aquel contrato, en 1520, ya que el artita se había quejado que el mármol destinado a la fachada se estaba utilizando en otras obras.








Empezada por encargo de León X, fue bajo el mandato de Clemente VII cuando se dio un nuevo impulso a la construcción a la Sacristía Nueva, en 1532, situada en la Basílica de San Lorenzo en Florencia, destinadas a acoger las tumbas de los capitanes Juliano, duque de Nemours, y Lorenzo, duque de Urbino, muertos hacia poco, y la de los Magnífico, Lorenzo y su hermano Juliano de Médici en el lado contrario del crucero donde se encontraba la antigua sacristía construida por Brunelleschi y decorada por Donatello. La nueva construcción se habría de adecuar a la planta de la precedente. 


Miguel Ángel agrandó la parte central, para poder dar más espacio a los sepulcros y al altar. En el diseño vertical cambió la arquitectura, colcando ventanas ciegas  junto a las puertas, las ventanas junto a la cúpula son, en realidad trapecios para conseguir una óptica de ascención más grande. La cúpula está realizada con un artesonado de casetones radiales, los cuales se distribuyen en cinco hileras de medida decreciente, que imita, incluso en el número, a las del Panteón de Roma y acaba en una corona radiante, donde se inicia la linterna de delicada forma y perfecta belleza, es la contribución más importante  en el exterior de la capilla.


También de Clemente VII fue la idea de construir en Florencia una biblioteca para conservar toda la colección del códex de la Familia Médici. A partir de 1523, una vez escogido el emplazamiento dentro del convento de la Basílica de San Lorenzo,  en el piso superior del lado oriental del claustro empezaron los proyectos que sufrirían grandes modificaciones. Se centraron los esfuerzos en resolver el soporte de la nueva estructura sobre los muros antiguos: en la biblioteca se bajó el nivel del techo y se situaron ventanas muy próximas las unas a las otras, con lo que se conseguía ampliar la luminosidad, el vestíbulo se diseñó como lugar de circulación con una altura superior y se añadieron ventanas de iluminación. En 1533 Miguel Ángel se traslada a Roma. El artesonado de la biblioteca está realizado  con motivos elípticos y romboidales, Miguel Ángel también diseñó los grandes pupitres de lectura. De la escalera  hizo numerosos diseños, y por fin, en 1558 envió, desde Roma el proyecto junto a una maqueta a Bartolomé Ammannati, encargado por Cosme I de Médicis para construir la escalera. Se conservan más de 30 hojas de dibujo en dicha biblioteca.








Después de Florencia, en Roma también  desarrolló una etapa arquitectónica durante sus dos últimas décadas  de vida: en 1546 se le encargó la urbanización de la Plaza del Capitolio. El motivo empleado en el pavimento se diseñó con una retícula curvilínea inscrita en una elipse centrada en el basamento de la estatua de Marco Aurelio, y dividida en 12 secciones, que recuerda el símbolo usado en la antigüedad para los 12 signos del zodíaco, en alusión a la cúpula celestial. 


Miguel Ángel confirió a la plaza una plástica extraordinaria, encargada de fusionar todo el ambiente arquitectónico. Resulta un espacio abierto, sobre todo entre los dos palacios simétricos, como si fuera un salón al cual se llega mediante la gran rampa de subida, la Condornata Capitalina, con unas balaustradas divergentes para provocar el efecto visual unitario con la plaza. Las fachadas fueron construidas una vez muerto el artista, y aunque no son una fiel realización de sus proyectos, constituyen una magnífica composición.


En la construcción del Palacio Farnese, Miguel Ángel sustituyó a Antonio Sangallo el Joven quien dirigía las obras. El edificio se encontraba en construcción a nivel de la segunda planta. Miguel Ángel terminó la fachada antes de realizar los cuerpos laterales y el posterior, e hizo elevar la altura del segundo piso para unificarlos con la misma medida que los inferiores. La cornisa del edificio, en su comienzo más estrecha, la sustituyó por otra más grande y con elementos ornamentales , donde se mezclan los órdenes dórico, jónico y corintio. Cambió también el ritmo de la fachada con la revisión de la ventana central, que dotó con un dintel más grande con la prolongación del entablamento, por encima del cual colocó un escudo gigante de más de tres metros de altura.


La construcción de la Basílica había sido comenzada sobre una anterior paleocristiana, por mandato del papa Julio II, y bajo la dirección del arquitecto Bramante. A partir del fallecimiento de este último se hizo cargo Rafael Sanzio, quien modificó la planta y la transformó en una cruz latina. Cuando Miguel Ángel recibió el encargo de las obras, modificó la planta y volvió, con ligeras variantes a la idea original de Bramante de cruz griega, reduciendo las cuatro esquinas del cuadrado, para que las áreas más pequeñas pudieran tener luz directa. Le corresponde especialmente la modificación de la cúpula central respecto al proyecto original de Bramante: suprimió el anillo con columnas y le dió un perfil más elevado. Al suprimir las torres, la cúpula se convirtió en el elemento predominante.